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ENTRE GANADORES Y PERDEDORES

Impresionante muestra de apoyo al gobierno en su día de asunción, señal al mundo que la Argentina vuelve a ocupar un espacio clave en la integración latinoamericana de pueblos y líderes. Arrancó el gobierno peronista de Alberto Fernández y Cristina Kirchner pero sin tener enfrente,  corriente ni liderazgo político en pie. Los planchó el propio Macri. que no tiene aptitud, ni fuerza ni ganas de ser el exponente y guía de la oposición. 

Por Armando Vidal

Mauricio Macri cumplió con su destino y fundió al Pro, a Cambiemos, a los radicales y casi también a Boca Juniors. Por suerte para el pueblo bostero jugó Riquelme. ¿Y ahora a qué se dedicará la derecha argentina que no tiene voz ni verbo, partido ni templo, aunque existe y se alimenta del esfuerzo ajeno?. 

Los poderes reales no suelen tener incondicionales representantes políticos y cuando los tienen terminan mal. Macri, gracias al peronismo como cultura política y a Cristina y Alberto como sus emergentes, se pudo ir echado con votos pero en paz.

En una democracia, la derecha es necesaria en la mediación con el poder de facto, tanto como la izquierda, imprescindible en la resistencia contra el atropello oligárquico. ¿Quién la expresa? ¿Lo que quedó del macrismo? ¿La pistolera Patricia Bullrrich, la delegada de Macri en el Pro? ¿La descarriada Carrió que se bajó del escenario? 

Sería inútil y encima de mal gusto.

Del elenco del macrismo no hay ninguno en el Congreso, ni ninguna, que salte de inmediato como el candidato indicado. Y el único que salvó el pellejo en la elección que barrió al resto, Horacio Rodriguez Larreta, carece de los atributos y, además, no puede distraerse mucho en la administración de sus intereses  en la ciudad más rica de la Argentina.

Pese a todo y contra todo, el asunto de la voz y la acción de la derecha está en el Congreso y seguro que al nombre más indicado  colaborarán a encontrarlo  los tribuneros de la prensa neoliberal. veremos.

El diputado cordobés Mario Negro no parece el exponente más indicado después de su justificación permanente de la obra de Macri, lo que concedería más chances a su correligionario y ex gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, titular de la UCR y sujeto al juicio de la próxima convención del partido.

El radicalismo ha logrado llegar más o menos entero después de su papel de alfombra del macrismo en el gobierno. Pero ¿son o se hacen los radicales?

Son los que sostuvieron la fiesta macrista a la que no fueron invitados y perdieron en el cometido las cabezas de las estatuas propias desde Raúl Alfonsín hasta Leandro N. Alem, pasando por Hipólito Yrigoyen y Arturo Illia.

Respondieron en Gualeguaychú a Ernesto Sanz (¿qué fue de él?) y a Gerardo Morales, reputado gobernador jujeño colaborador del golpe racista en Bolivia y carcelero de Milagro Sala.

¿Hay retorno tras ese raid?.

En contraste con la degradación de la UCR, la alianza del Frente de Todos fue la correspondencia del peronismo con aliados de viejos tiempos, caso de radicales y socialistas, integrantes de los gobiernos de Perón. 

Estamos hablando del período 1946/1955, mandato que cerró tres años antes por un golpe miliar brutal como ningún otro en América latina, incluyendo el de Chile, contra el socialista Salvador Allende (11/9/1971) o el de Bolivia ahora (11/11/19) contra el socialista aymara Evo Morales que optó por hacer lo mismo que Perón. Mejor renunciar a desatar una guerra fraticida; Allende, en cambio, prefirió  que lo mataran los golpistas en el asalto a la Casa de la Moneda.

A Perón, al peronismo y a su pueblo le costó dieciocho años de proscripciones pero Peron volvió y volvió el peronismo al gobierno.

Precedió al cometido la necesidad de la unidad primero entre las corrientes populares la que, tras los siete años de la llamada Revolución Argentina (1966/1973), generó un clima de entendimiento que acentuó y promovió el propio Perón, incluyendo a los comunistas que se acercarían después.

Por eso vino al país, acordó la estrategia con el radicalismo en la Hora del Pueblo y promovió ceerar las heridaas del pasado. Lo logró.

el peronismo fue gobierno, primero con Héctor J. Cámpora y después con el propio Peròn. Esto contado sin entrar en detalles porque es al sólo efecto de decir cuál fue el papel de la oposición en ese proceso

Lo mismo hizo ahora el peronismo con la unidad, primero, de sus propias fuerzas: de allí el reencuentro de Cristina con Alberto, y la elección de ella de Alberto como candidato. Y a otra cosa mariposa.

¿Y la oposición hoy?

La oposición espera. De ellos, los más son los radicales.

Ayer los periodistas le preguntaron al diputado Cornejo cuál iba a ser el papel radical y después de lo que hicieron con Macri se limitó a decir que iban a colaborar en todo lo que estuvieran de acuerdo.

No se atrevió a recordarr la frase "el que gana gobierna y el que pierde ayuda",  del candidato radical en las elecciones con  Cámpora (11/3/73) y con Perón (23/9/73), en ambas derrotado por el peronismo y sin que él ningún llamado al voto antiperonista, el voto del odio.

Razón del profundo respeto de Perón y del peronismo por Balbín.

En cambio, a este radicalismo lo venció la propia claudicación de Gualeguaychú.