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1987, LA REBELION NO SANTA

Este es un buen resumen de los hechos que conmovieron al país en Semana Santa de 1987 generado por oficiales subalternos que se rebelaron contra la Justicia por los juicios derivados de la comisión de crímenes atroces y aberrantes en la dictadura. En junio de ese año lograron la sanción de una ley que significó una virtual amnistía, más adelante derogada y posteriormente anulada en todos sus efectos a poco de asumir Néstor Kirchner en 2003. 

Por Portal Planeta

El 16 de abril de 1987 el teniente coronel Aldo Rico y un grupo que lo acompañaba, conocidos todos como los carapintadas, se amotinaron en la Escuela de infantería de Campo de Mayo resistiendo la citación que la Justicia le hiciera al mayor Ernesto Guillermo Barreiro, refugiado en un regimiento de La Calera, también en rebelión.

Los insurrectos solicitaban el cese de la campaña de los medios de comunicación contra las Fuerzas Armadas, un aumento del presupuesto, la elección de un nuevo jefe del Estado Mayor del Ejército de cinco postulantes que ellos propondrían y la exculpación para todos los participantes de los hechos que transcurrían.

Mientras tanto, en todo el país, la gente se agolpó en las calles y las plazas para expresar su apoyo al gobierno constitucional y su repudio a la actitud de los carapintadas.

Luego de varios intentos para solucionar la crisis fue el mismo Alfonsín quien tuvo que hacerse presente en Campo de Mayo y lograr que Aldo Rico depusiera su actitud.

Esto fue comunicado rápidamente a gente reunida en la Plaza de Mayo. Inmediatamente se produjo la sustitución del general Héctor Ríos Ereñú como jefe del Estado Mayor por el general José Dante Caridi.

Poco después Alfonsín envió al Congreso el proyecto de ley de obediencia debida (otra modificación) que sería aprobado por ambas Cámaras en medio de grandes debates y promulgada el 8 de junio de 1987.

 Sólo admitía el procesamiento altas jerarquías que habían impartido órdenes y contado con capacidad operativa para ejecutarlas.

Hubo sólo una excepción: era el caso de los delitos de sustitución de estado civil y de sustracción y ocultación de menores.

Las leyes de punto final y obediencia debida ponían al descubierto, ante la sociedad, la fragilidad del gobierno constitucional frente a las presiones militares, particularmente el Ejército.

Se sucedieron otros alzamientos militares. En Monte Caseros, Corrientes, entre el 16 y la de enero de 1988, Aldo Rico volvió a sublevarse. Esta vez las fuerzas leales reencauzaron la situación. Era el primer enfrentamiento entre militares, luego del de los azules y colorados en 1962 y 1963.

El 4 de junio 1988, el coronel Mohamed Seineldin fue el cabecilla de un nuevo alzamiento, esta vez en Villa Martelli.

Pugnaban por restaurar el honor y la dignidad del personal y la institución militar, reivindicar la guerra contra la subversión, lo actuado en la guerra de Malvinas y alcanzar una amplia amnistía. La rebelión fue sofocada rápidamente.

Fuente: portalplanetasedna.com.ar/alfonsin.htm