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LA CORTE, DESDE 1946
Abogado, radical, hombre memorioso y culto, escritor, ex subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de la Cancillería en el gobierno de Raúl Alfonsín y ex presidente de la Junta Nacional de Granos, el autor interviene aquí en un tema con historia: la Corte y las inclemencias sufridas.
Por Alberto Ferrari Etcheberry
1. Hace unos días Carlos Pagni en “Cristina, obediente discípula de Perón” (La Nación ,15 de diciembre 2012) informa: “ en julio de 1946, Perón promovió el juicio político de los jueces Sagarna, Nazar Anchorena, Ramos Mejía y Repetto. Se salvó Casares, por su vinculación con la jerarquía católica. La acusación fue haber legitimado el golpe de 1930 y el de 1943...”
Tomás D.Casares, fue un destacado intelectual católico pero no fue juzgado - ni destituido - junto con sus pares porque no integraba la Corte en 1930 ni en 1943, como que fue designado por el gobierno de facto del general Farrell en 1944.
El destacado tomista Casares integró la Corte hasta que todos sus miembros fueron removidos por el gobierno del general Lonardi en 1955, paradójicamente jefe de un movimiento militar que levantó el lema Cristo Vence, y de estrecha “vinculación con la jerarquía católica” y del cual era ministro Atilio Dell Oro Maini quien con su amigo Casares habían sido los principales promotores de los Cursos de Cultura Católica, embrión de la Universidad Católica Argentina y luego funcionarios de las dictaduras de Uriburu y de Ramírez-Farrell.
No parece que en uno u otro caso el catolicismo de Casares alcance para comprender su mantenimiento (1946) o su destitución (1955) como juez de la Corte.
2. El juicio político de 1946 no es el símbolo de la relación del poder político con la Corte. En 1955 por primera vez sus miembros fueron destituidos por la fuerza y sin juicio político.
En 1958 el presidente Frondizi aceptó tres renuncias y mantuvo a dos de sus miembros y luego optó por el atajo de aumentar a 7 el número de jueces, para lograr una mayoría que pudiera serle adicta.
En 1963 el Dr Illia mantuvo la composición existente y se limitó a llenar dos vacantes, obviamente con acuerdo del Senado.
En 1966 el general Onganía destituyó a todos los jueces de la Corte sin imputación alguna y volvió a la Corte de cinco miembros.
Renunciantes en 1973 son reemplazados por jueces con acuerdo del Senado. Serán destituidos por el gobierno militar de 1976 a quienes Alfonsín les niega el acuerdo que los militares en apresurada retirada pretendían, que el Senado, en el que no tiene mayoría, otorga a una integración plural.
Para desplazar a esta nueva Corte, Menem aumenta sus miembros a nueve para logar la llamada mayoría automática.
Con Kirchner se vuelve a la remoción de varios por juicio político, además de la reducción del número a siete y la designación de sus reemplazantes por un inédito procedimiento público y transparente.
3. En resumen: la Corte impuesta por la fuerza con Lonardi, Onganía y Videla; la Corte de las maniobras con Frondizi y Menem; la Corte con respeto a la Constitución con Illia y Alfonsín. Usando el juicio político, la Corte con Perón y con Kirchner.
Si la presidenta Fernández quisiera ser discípula, no bastaría con Perón; tendría varios ejemplos para elegir.
Título: La Presidenta y la Corte Suprema
Fecha: 20/12/12
