LAS MUERTES DE UN PERIODISTA
Falta de amor por los que sufren, gobierno de aventureros offshore que mata a los que todavía no nacieron, la Argentina, así, es un fracaso condenada a la mutilación de riquezas y territorios. Nota en homenaje a Julio Blanck, que pudo ser heredero de otro periodismo, ante la irremediable necesidad de comenzar de nuevo.
Por Armando Vidal
Entre el diario que fue Clarín y el que es hoy han pasado diez años que parecen un siglo. Uno de los últimos exponentes destacados de aquel diario a éste fue Julio Blanck, buen compañero cuando uno fue su jefe y buen compañero cuando fue al revés. Más de una década separaba a este remoto hijo de la imprenta de Gutemberg del recién llegado de la PC, como era Julio. Hablaron poco pero se entendieron siempre.