A+ A A-

MARCHA ATRÁS DEL DUHALDISMO

Paradojas en el proceso de juicio político a la Corte: el oficialismo, con el voto de los representantes radicales que diez añºatrás procuraron en vano lo mismo, aprobó el dictamen en la comisión de Diputados, la Cámara acusadora pero una repentina decisión del PEN, a cargo de Eduardo Duhalde ordenó parar todo. ¿Fue solo Duhalde, cuyo gobierno no proviene del voto? Ya se verá. 

Por Armando Vidal

Para la Comisión de Juicio Político de Diputados, la Corte es culpable de mal desempeño. La comisión suscribió ayer -por exigua mayoría y con el voto decisivo de los radicales- su dictamen acusatorio, que quedó habilitado para ser debatido en el recinto de sesiones. Aunque parece improbable que sea aprobada en la Cámara baja por la mayoría imprescindible de dos tercios: el peronismo le restó apoyo al dictamen, y el Gobierno desalienta este frente de conflicto abierto con otro de los poderes del Estado en medio de la profunda e interminable crisis económica y social.

La Corte recibió la noticia con enojo, aunque en el Tribunal creen que el juicio no avanzará. 

También hubo sorpresa entre los miembros del sector que no integra la llamada mayoría automática -que solía fallar en sintonía con las necesidades del menemismo- por el voto acusatorio de la mayoría de los diputados radicales.

El de ayer es un hecho histórico: es la primera acusación en Diputados contra la Corte desde 1946. Al año siguiente, el peronismo en el poder removía entonces a casi toda la Corte.

El dictamen no es un pronunciamiento colectivo sino por cada magistrado, lo que lo transforma en nueve juicios políticos. Además, recomienda la suspensión de sus cargos por parte del Senado.

Las etapas que restan son aún más complejas.

Primero, aprobar la acusación en el recinto con el voto favorable de los dos tercios. Después, que el Senado haga lo propio como Cámara de sentencia.

Todos los ministros del alto tribunal son acusados por distinto número de irregularidades a la luz de los ocho temas que dieron motivo al proceso. Entre ellos: el corralito, la investigación del atentado a la Embajada de Israel y la sentencia en el caso de la venta ilegal de armas que permitió liberar al ex presidente Carlos Menem.

Los cargos suman 44 contra Julio Nazareno, el presidente de la Corte, quien así aparece al tope de la lista, que cierra Gustavo Bossert, con 9.

Pero sólo Nazareno, Eduardo Moliné O''Connor, Guillermo López, Adolfo Vázquez y Antonio Boggiano son acusados en los ocho temas.

De los 29 miembros de la comisión, firmaron 15 (la mitad más uno), en tanto que dos radicales elevaron sendas notas para adelantar que lo harán en breve (Marta Milesi y Fortunato Cambareri).

 * Firmaron: Sergio Acevedo, Ricardo Falú, Guillermo Johnson y Franco Caviglia (PJ); Carlos Iparraguirre, Hernán Damiani, Angel Geijo, Simón Hernández, Juan Minguez y Benjamín Nieto Brizuela (UCR); Elisa Carrió, María América González y Héctor Polino (ARI); y Nilda Garré y Araceli de Ferreyra (Frepaso).

* El radicalismo no exhibió fisuras, pero lo tuvieron que convencer: todos sus miembros de comisión se declararon a favor del juicio contra todos los jueces, pero fue decisivo el fuerte debate del día previo, en el que Carrió y Falú les quitaron las dudas con toda energía.

* El PJ actuó dividido: dos menemistas, Alejandra Oviedo y Manuel Baladrón, anticiparon la presentación de sendos dictámenes en minoría de rechazo al juicio. Ambos estuvieron en la reunión, aunque Baladrón lo hizo para intentar convencer a Caviglia de que se retirase, como en efecto hizo él. Caviglia se quedó. Y firmó el dictamen "por íntima convicción", según dijo, aunque no lo hizo con los correspondientes a Bossert y Petracchi. Luego se arrepintió. Y Oviedo presentó anoche su dictamen: rechazó el juicio por "falta de transparencia, objetividad y rigurosidad jurídica".

* La reunión reflejó ausencias notorias: José María Díaz Bancalari y Jorge Villaverde, duhaldistas; Miguel Angel Toma, ex menemista; Carlos Alesandri, delasotista, y Eduardo Di Cola, moderado delasotista y presidente de la Comisión de Legislación General, faltaron a la cita.

Todos se excusaron en que esperan la discusión en el bloque. Di Cola aclaró que su predisposición es firmar, lo cual estaría acorde con su actuación en la comisión, ya que es coautor del pedido de juicio por el corralito.

El ruckaufista Jorge Casanovas tampoco estuvo. Pero desmintió la versión de que presentaría un dictamen en minoría. La sorda puja transfiere una expectativa mayor a la discusión en el bloque, que quizá se concrete la próxima semana.

Ricardo Bussi, de Fuerza Republicana, se excluyó de definirse, tal como lo había hecho durante el proceso. Lo explicó por nota: su padre, Domingo Bussi, ex dictador y ex gobernador tucumano, tiene un juicio contra el Estado porque ambas Cámaras le impidieron cubrir una banca.

También hubo frases que describieron ánimos de unos y otros.

 "Cumplimos con la Constitución", dijo Acevedo, titular de la comisión y cercano al gobernador Néstor Kirchner.

 "Los radicales logramos lo que no pudimos alcanzar en 1990", dijo Damiani.

 "Estoy conmocionado por la importancia de este acto", confesó Falú.

"Esto es un mamarracho", se descargó en cambio Oviedo, menemista.

La comisión tiene ahora dos tareas.

Una, esperar el camino hacia el recinto, que por ahora no se visualiza.

Otra, abrir nuevos expedientes para la llegada de nuevos pedidos de juicio político. Por mesa de entrada, dicen, ya ingresaron diez.

Título y bajada: Acusan a la Corte, pero no habría apoyo para el juicio/ La Comisión de Juicio Político propuso enjuiciar a todo el Tribunal por mal desempeño. Para que haya juicio ahora deben reunir dos tercios de los votos en Diputados. El PJ, que es mayoría, no lo votaría

Fuente: Clarín, 17/2/02.