HIDROVÍA, ESTADO CÓMPLICE
Dividido en tres partes, comenzando aquí por la última, se presenta este trabajo especial relacionado con el fin de la concesión de la llamada Hidrovía, en torno de la cual transcurre un espanto ecológico nacional y un negociado transnacional con el Estado -desde Carlos Menem hasta aquí y los grandes medios de comunicación-, mirando para otro lado. Informes técnicos y testimonios de trabajadores del sector dispuestos a revertir este cuadro desolador e irritante, entre poderosos que gozan ganancias, aguas del Paraná contaminadas y pueblos empobrecidos.
Por Sofía Alberti y Gladys Stagno
Vence la concesión sobre el dragado del Paraguay-Paraná y el repaso ambiental de los 26 años de privatización menemista es devastador: la costa rosarina se desmorona, abundan las inundaciones (y sequías) y el agua que bebe gran parte de la Argentina tiene color, sabor y olor. ¿Cómo seguimos? Dossier, última parte.
“El dragado impacta la calidad del agua aumentando la turbiedad (...). Los sedimentos de fondo resuspendidos pueden contener trazas de metales, sustancias tóxicas, nutrientes y restos orgánicos que pueden liberarse en la columna de agua. (…) También puede modificar las características fluviales de los ríos, modificando la velocidad del agua y provocando erosión de márgenes y desajustes según donde se deposite el material dragado. (…) El impacto ecológico clave de un proyecto como la Hidrovía es la transformación a largo plazo de los hábitat en el cauce principal y de su planicie de inundación”.
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