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PERÓN Y EL CHE, JUNTOS
El autor es abogado e ingeniero químico y también un estudioso comprometido con los temas sociales e históricos, como el caso que aquí cita respecto de la relación entre Juan Domingo Perón y otro, en principio de estilo opuesto, como el mismísimo Che Guevara. Los unía, señala, el amor por la Patria y el odio a sus enemigos.
Por David Lud
Hoy, 8 de octubre, se cumplen 125 años del nacimiento de Juan Domingo Perón y 53 años del asesinato del Comandante Ernesto El Che Guevara Lynch. Dos personalidades icónicas de nuestra historia, de memoria conocida y respetada en todo el mundo, por encima del amor y el odio que, sobre todo en su patria, nuestra patria, sus figuras, controvertidas, encienden. Sus existencias, contemporáneas, fueron más cercanas de lo que muchos piensan.
Mas allá de plumas esquemáticas, acostumbradas a ponerle etiquetas a los hombres, Perón y el Che tuvieron en común la rebeldía en defensa de los pobres del mundo, y ambos en vida estuvieron más cerca de lo que muchos, inducidos por los que tienen obsesión por dividirnos, creen.
Hace pocas semanas uno de estos personajes atribuyó al Che haber participado del golpe de Estado contra Perón en 1955. Le contesté, en junio y en septiembre de 1955, el Che estaba en México, adonde había podido ingresar por expresas instrucciones que el presidente Perón diera a nuestro embajador en Guatemala durante el sangriento golpe de estado ejecutado por la CIA contra el Presidente Jacobo Arbenz, en 1954. (NdE: el embajador era el tucumano Nicasio Sánchez Toranzo, peronista y presidente de la Cámara de Diputado de la Nación, cuando se produjo el golpe del 24 de marzo de 1976).
En el Museo del Che existente en Santa Clara, al lado del Mausoleo del Che, hay documentos que prueban la asistencia de Perón al Che durante su estadía en México, cuando inició su colaboración revolucionaria con Fidel que llevó a ambos, junto con los demás compañeros revolucionarios, a liberar Cuba de la sangrienta dictadura batistiana, instalada y protegida por los Estados Unidos.
Mas tarde, derrocado Perón por un golpe alentado externamente por británicos y norteamericanos, fue el Che quien se interesó por la suerte de Perón exiliado en Madrid.
Hay muchas versiones sobre la forma en que se materializó el contacto del Che con Perón en Madrid, aunque al menos yo no se exactamente cómo fue esa materialización, no hay duda de que el contacto existió y que ayuda hubo, sea como ofrecimiento o como materialidad. (NdE: pudo haber colaborado Enrique Oliva, periodista, ex secretario de John William Cook, presente en la reunión de Caracas, encargado de transcribir el acuerdo entre Perón y Rogelio Frigerio, en enero/febrero de 1958, con motivo de las elecciones del 23 de este último mes).
Cuando el Che fue asesinado por los esbirros de la CIA en Bolivia, Juan Domingo Perón hizo conocer públicamente una carta que yo hoy reproduzco como homenaje a ambos, unidos también por una fecha significativa, este día, 8 de octubre, que los une entre la vida, el nacimiento de Perón y la muerte, el paso a la inmortalidad.
A uno y a otro quiso matarlos el mismo enemigo.
Los dos viven eternos en el recuerdo de su pueblo.
Como homenaje a ambos quiero reproducir la carta que Juan Domingo Perón hizo pública al conocer el asesinato del Che.
Compañeros:
Con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable pérdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación. Quienes hemos abrazado este ideal, nos sentimos hermanados con todos aquellos que, en cualquier lugar del mundo y bajo cualquier bandera, luchan contra la injusticia, la miseria y la explotación. Nos sentimos hermanados con todos los que con valentía y decisión enfrentan la voracidad insaciable del imperialismo, que con la complicidad de las oligarquías apátridas apuntaladas por militares títeres del Pentágono mantienen a los pueblos oprimidos.
Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven más extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el Comandante Ernesto “Che” Guevara.
Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazó, le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir.
He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del peronismo. Nada más absurdo. Suponiendo que fuera cierto que en 1951 haya estado ligado a un intento golpista, ¿qué edad tenía entonces? Yo mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al gobierno popular de Hipólito Yrigoyen. Yo también en ese momento fui utilizado por la oligarquía. Lo importante es darse cuenta de esos errores y enmendarlos. ¡Vaya si el “Che” los enmendó!
En 1954, cuando en Guatemala lucha en defensa del gobierno popular de Jacobo Arbenz ante la prepotente intervención armada de los yanquis, yo personalmente di instrucciones a la cancillería para que le solucionaran la difícil situación que se le planteaba a ese valiente joven argentino; y fue así como salió hacia México.
Su vida, su epopeya, es el ejemplo más puro en que se deben mirar nuestros jóvenes, los jóvenes de toda América Latina.
No faltarán quienes pretendan empalidecer su figura: el imperialismo, temeroso del enorme prestigio que ya había ganado en las masas populares; otros, los que no viven las realidades de nuestros pueblos sojuzgados. Ya me han llegado noticias de que el Partido Comunista Argentino, solapadamente, está en campaña de desprestigio. No nos debe sorprender, ya que siempre se ha caracterizado por marchar a contramano del proceso histórico nacional. Siempre ha estado en contra de los movimientos nacionales y populares. De eso podemos dar fe los peronistas.
La hora de los pueblos ha llegado y las revoluciones nacionales en Latinoamérica son un hecho irreversible. El actual equilibrio será roto porque es infantil pensar que se pueden superar sin revolución las resistencias de las oligarquías y de los monopolios inversionistas del imperialismo.
Las revoluciones socialistas se tienen que realizar; que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga. Por eso y para eso, deben conectarse entre sí todos los movimientos nacionales, en la misma forma en que son solidarios entre sí los usufructuarios del privilegio. La mayoría de los gobiernos de América Latina no van a resolver los problemas nacionales sencillamente porque no responden a los intereses nacionales. Ante esto, no creo que las expresiones revolucionarias verbales basten. Es necesario entrar a la acción revolucionaria, con base organizativa, con un programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción de la revolución. Y esta tarea, la deben llevar adelante quienes se sientan capaces. La lucha será dura, pero el triunfo definitivo será de los pueblos.
Ellos tendrán la fuerza material circunstancialmente superior a las nuestras, pero nosotros contamos con la extraordinaria fuerza moral que nos da la convicción en la justicia de la causa que abrazamos y la razón histórica que nos asiste.
El peronismo, consecuente con su tradición y con su lucha, como Movimiento Nacional, Popular y Revolucionario, rinde su homenaje emocionado al idealista, al revolucionario, al Comandante Ernesto “Che” Guevara, guerrillero argentino muerto en acción empuñando las armas en pos del triunfo de las revoluciones nacionales en Latinoamérica.
Juan Domingo Perón
Madrid, 24 de octubre de 1967
