A+ A A-

CASO NISMAN/AMIA

CASO NISMAN/AMIA

  • Escrito por Juan Gabriel Labaké
  • Categoría de nivel principal o raíz: GRANDES ESCÁNDALOS
  • Categoría: CASO NISMAN/AMIA
  • Visto: 31

AMIA Y DAIA, PELEA Y EL GRAN MISTERIO


Leer más

  • Categoría de nivel principal o raíz: GRANDES ESCÁNDALOS
  • Categoría: CASO NISMAN/AMIA
  • Visto: 284

LOS ATENTADOS Y LAS MENTIRAS

Ex diputado nacional, abogado en su momento de Isabel Perón, conocido y respetado por su honradez y frontalidad, el autor desmenuza el atentado de la AMIA y la telaraña de mentiras. Dice que la verdad surgiría si la justicia que,  acota, no quiere hacerlo, verifica que la bomba estaba adentro como aseguran peritos y no afuera del edificio. La muerte de Nisman y las acusaciones a Cristina, hechos que en cadena podrían vincularse con Malvinas (1982), caida del muro (1989), naves al golfo (1990), atentado a la embajada de Israel (1992), AMIA (1994), asesinato en Tel Aviv de Isaac Rabin (1995), Benjamín Netanyahu, al poder  en Israel (1997) y atentado a las torres (2001). Países destruidos, concentración de riqueza, control mundial.

Por Juan Gabriel Labaké

La prisión preventiva dictada por el juez Bonadio contra sies funcionarios y allegados al gobierno anterior, incluida la ex presidente de la Nación, y el procesamiento de otros cinco, constituye un hecho de tal gravedad institucional y de tanto desprestigio internacional que obliga a efectuar un recuento completo y -hasta donde se pueda- desapasionado y a sacar las conclusiones.

Leer más

  • Categoría de nivel principal o raíz: GRANDES ESCÁNDALOS
  • Categoría: CASO NISMAN/AMIA
  • Visto: 181

ELBAUM SACUDE AL MACRISTA WOLF

Las fuertes vinculaciones con los centros de poder norteamericanos e israelíes -incluyendo la CIA y el Mossad- por parte de la conducción de la DAIA y AMIA quedaron al descubierto tras la muerte del fiscal Alberto Nisman, interlocutor obediente de esos sectores. Aquí, alguien que los conoce muy bien se ocupa de uno de ellos, diputado macrista en camino.

Por Jorge Elbaum (*)

Waldo Wolff, vicepresidente de la DAIA, renunció a su cargo en la institución de la calle Pasteur y aceptó ser precandidato a diputado del PRO en la provincia de Buenos Aires. En la carta en la que hizo pública su dimisión a la DAIA y aceptó ser parte de la lista del PRO expresa su carácter de “independiente” y nada dice de su sistemático intento, desde la muerte del ex fiscal Alberto Nisman hasta la actualidad, para culpar a la Presidenta del “magnicidio” sufrido por Nisman.

Tampoco detalla la campaña realizada por la DAIA en Estados Unidos –en instituciones republicanas de Miami y en coquetas oficinas neoyorquinas de la Anti Defamation League– en conjunto con el agente de la CIA Carlos Alberto Montaner para asociar el caso Nisman con el conflicto político existente en Caracas.

Tampoco asocia su “independencia partidaria” a las declaraciones realizadas ante la TV israelí –apenas tres semanas atrás– en las que insiste en la complicidad del gobierno actual en el encubrimiento de la causa AMIA.

Tampoco aclara, en la carta de renuncia, la causa por la cual el actual secretario general de la DAIA avaló al lobbista republicano Montaner en su denodada búsqueda para que nuestro país sea catalogado como peligro para la seguridad de Estados Unidos tal cual fue caracterizada recientemente la República Bolivariana de Venezuela.

Tampoco aclara porqué insistió reiteradamente en que la participación de la DAIA en la marcha del 18-F fue simplemente un homenaje al ex fiscal ajeno a cualquier intención electoral.

No se aprecia, tampoco, en su carta de renuncia a la DAIA ninguna explicación sobre el discurso brindado por el propio Wolff en el cementerio de La Tablada ante la tumba de Nisman en donde glorificó al fiscal como un prócer de la Justicia argentina.

En la carta de marras, tampoco hace referencia a la utilización –durante los últimos cinco meses– de la propia institución comunitaria al servicio de los intereses del macrismo ni acerca de la intención de identificar a todos los judíos argentinos como opositores al proyecto nacional y popular.

Por supuesto, también omite detallar las ofensas y los sarcasmos destilados en cuentagotas a través de su cuenta en la red social Twitter, en los que continúa acusando al oficialismo, hasta el día de hoy, de ser parte de una conspiración con sede en Venezuela y cuyos socios más ubicuos se encontrarían en Teherán y en La Paz.

El 18 de abril de este año publiqué una nota de opinión en Página/12 en la que describía las convergencias políticas e ideológicas entre la DAIA, los fondos buitre, Nisman y las diputadas del PRO Patricia Bullrich y Laura Alonso.

En esa ocasión, el ahora candidato a diputado del PRO, Waldo Wolff, afirmó que mis afirmaciones sólo podrían ser enunciadas por un “kapo”, es decir, un judío colaboracionista, dado que su misión de homenajear a Nisman carecía de interés políticopartidario.

La participación de Waldo Wolff en las listas opositoras sólo confirma la intentona conservadora que pretende confundir a la sociedad argentina acerca de las tradiciones judeo-argentinas.

El vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolff, fue durante los tres años que estuvo en la institución el vocero de la calle Pasteur.

En ocasión del fallo de la sala primera de la Cámara Federal, cuando se desestimó la ridícula acusación contra la presidenta Cristina Kirchner, afirmó que “como hace mucho tiempo, no hay nada que festejar”.

Sus repetidos ejercicios de sincericidio permitieron ahorrar cualquier atisbo de interpretación respecto de la real orientación de la DAIA.

Wolff puso a las claras el encolumnamiento desembozado de ambas instituciones en el furgón de cola de la oposición al gobierno nacional.

La tarea que hoy asume Wolff fue iniciada un decenio atrás por quien es denominado en los pasillos de Pasteur 633 como “la anguila”: el bioquímico Sergio Bergman (que ha mutado su nombre de pila por “El rabino”) fue la cabeza de puente de un derrotero que tuvo entre sus acólitos al ex director de la DAIA Claudio Avruj –hoy subsecretario de Derechos Humanos del gobierno de la Ciudad–, y al ex presidente de la DAIA Jorge Kirchembaum, abogado del ex presidente De la Rúa.

Las orientaciones empleadas para deslegitimar la continuidad del proyecto iniciado en 2003 tiene algunos componentes ligados a “lo judío”: uno de ellos consiste en sembrar la creencia de que Argentina es “socia” del terrorismo internacional (tergiversando el memorándum de entendimiento con Irán y convirtiendo al extinto Nisman en un héroe) e inventando negociados inexistentes entre Teherán, Caracas y Buenos Aires.

El segundo movimiento consiste en etiquetar al gobierno kirchnerista como judeofóbico al identificar única y taxativamente a Luis D’Elía como el “representante” auténtico del espíritu político del kirchnerismo.

Dado que esta tour de force aparece como demasiado tirante por la presencia de muchos judíos en puestos relevantes del gobierno kirchnerista, la AMIA y la DAIA se empecinan en desarrollar una ofensiva simbólica para tergiversar lo judío convirtiéndolo en una opción de clase asociable al PRO.

Este es el principio a través del cual Wolff y otros ignotos voluntarios de country se han empecinado en perseguir al canciller argentino Héctor Timerman (solicitando su expulsión de las instituciones comunitarias): la sola presencia del hijo de Jacobo hace más difícil la construcción de un “kirchnerismo judeofóbico”.

Esta segunda parte de la construcción comunicacional en torno de lo judío/argentino intenta desprestigiar en el exterior a nuestro país asociando las políticas de inclusión con el fascismo, mezclando el rol de un Estado presente con el totalitarismo estatal.

La palabra vapuleada que utilizan como nexo para esa “tergiversación” deslegitimante es “populismo”, cuya acepción en Europa y Estados Unidos remite a los ecos de Primo de Rivera, Mussolini y el propio Hitler.

Este tránsito empedrado de impostaciones y teatralizaciones gravosas coincide con una operación política pergeñada en los despachos apenas iluminados de los congresistas pertenecientes al Partido Republicano de los Estados Unidos, con socios locales como Wolff.

Esas son las mismas usinas que petardean las conversaciones de paz colombianas que se realizan en La Habana, los acuerdos de no proliferación nuclear con Irán y el desmantelamiento de la base de Guantánamo.

Quizá Wolff ahora pueda defender esos colores amarillos desde el Congreso. Por lo menos no se venderán globos PRO utilizando una ONG al servicio de intereses ajenos a su supuesto objetivo estatutario.

(*) Sociólogo, ex director ejecutivo de la DAIA.

Cintillo, título y bajada: Judaísmo/ Elbaum vapulea a Wolff, que dejó la DAIA para ser diputado del PRO/ Elbaum escribe muy bien, con harta elocuencia y Wolff no para de recibir palizas dialécticas.

Título de Página/12: La ofensiva simbólica, 23/6/15. 

Fuente: pajarorojo.com.ar

  • Categoría de nivel principal o raíz: GRANDES ESCÁNDALOS
  • Categoría: CASO NISMAN/AMIA
  • Visto: 158

UNA LECCIÓN DE MAIER NO BIEN APRENDIDA

Publicado el mismo día en que se produjo la misteriosa muerte de Alberto Nisman,  merece ser recordado este artículo del prestigioso jurista que escribe sorprendido por el modus operandi  de la Justicia (cautelares) y conmocionado por la denuncia del fiscal que, dice, debería ser juzgado.

Por Julio Maier (*)

Estoy conmovido, mejor dicho, conmocionado, perturbado por la noticia acerca de la denuncia del fiscal Nisman. No conozco con detalles el proceso judicial acerca del ataque a la mutual de las personas de religión judía llamado AMIA.

Tampoco conozco bien la organización de esas personas denominada DAIA, aunque debo reconocer que varios de sus presidentes no me fueron –por así decirlo sin imputar– simpáticos y, con muy escaso conocimiento del funcionamiento de la institución, siempre fueron para mí representantes más bien de las personas con esa ascendencia de cierto nivel económico superior, por tanto muy conservadores, para expresar la misma idea, políticamente, entre nosotros.

Menos conozco aún al Sr. Nisman ni a su fiscalía, pese a que el fuero Penal de la Justicia nacional o federal, por oficio, nunca me ha sido desconocido, sobre cuya actuación sólo puedo predicar en virtud de las noticias hasta hoy recibidas por la prensa.

Pero, a pesar de todo ello, no quiero dejar de unirme a la opinión expuesta el jueves 15 de enero de 2015 por el periodista Mario Wainfeld.

Sigo como espectador, desde afuera –pues estoy jubilado–, el llamado cisma judicial, comprensivo ahora de una especie de pleito entre el Poder Ejecutivo y Legislativo nacional y al menos parte del Poder Judicial de la Nación, en el que este último viene mostrando sus armas y los otros dos, si la razón no se impone, mostrarán, días más, días menos, las suyas.

Por otra parte, creo que, para seguir llamándome abogado y doctor en Derecho, deberían obligarme a volver a la facultad –de la que fui profesor de Derecho Procesal– al menos para aprender qué significan las “medidas precautelares” e, incluso, las “cautelares” –en mi época reducidas y contenidas en un capítulo relativamente pequeño en esta rama del Derecho–, medidas con las cuales trabajan hoy los jueces y tribunales a destajo, y que, a mi juicio, han desplazado el, para mí, sano criterio del ejercicio práctico del Derecho, que consistía en dictar sentencia.

Más todavía: una vieja conversación y entrevista mía con alumnos secundarios y luego con estudiantes de Derecho, que versó acerca de la pregunta ¿Para qué sirve el Derecho?, con el tiempo publicada en varios países americanos, con versión en alemán y no hace demasiado tiempo expuesta y criticada en un seminario de la UBA, debería ser repensada ya no por mí, sino por profesores y estudiantes actuales, pues no creo que ella sirva de explicación acerca de lo que hoy es el Derecho y su labor práctica o judicial, aun cuando yo siga creyendo en el concepto allí expuesto.

Desde mi punto de vista la denuncia del Sr. Nisman es un acto grave –me animaría a decir, gravísimo– que amerita su juzgamiento como funcionario judicial.

Para mí, si el Consejo de la Magistratura cumple una de sus funciones establecidas por ley, debería iniciar el estudio de esa conducta, para cuya investigación sólo se requiere, sin más, la copia de la denuncia.

Y debe evitar, para cumplir su función en estos casos extremos, politizar la decisión, esto es, juzgar cada uno de sus miembros sin representar a un partido político.

Sobrepasar la competencia del Poder Judicial de modo tan burdo, ya que las relaciones exteriores están confiadas por la Constitución nacional al Ejecutivo, en ocasiones en conjunto con el Legislativo (la ratificación de los tratados), cualquiera que sea en esta materia la crítica sobre “buena” o “mala” decisión, según parámetros políticos, no es tarea que incumba al Poder Judicial de modo alguno.

Pensar que una relación con otro país soberano, ratificada por ley, guste o disguste según cierta idea política, tenga una u otra explicación o motivo, incluso según cierto aspecto económico, es un acto criminal, me conduce al asombro perturbador del que hablaba en un comienzo.

El Poder Judicial fue siempre conservador y hasta “golpista”, según yo recuerdo.

Una buena anécdota que viví en mis comienzos fue el derrocamiento de Illia por los militares (Onganía, en definitiva): al otro día de la noche en la cual cayó el presidente constitucional concurrí a los tribunales –era secretario judicial– y me asombré cuando observé que la gran mayoría de sus funcionarios –por no decir todos– apoyaba el golpe militar.

También el sentido corporativo es muy fuerte: lo viví, esta vez positivamente, cuando me pusieron una bomba que destruyó gran parte de mi casa, para cuya reconstrucción fui ayudado por la hoy Asociación de funcionarios judiciales, que entonces no se fijó en mis ideas políticas o acerca del Derecho y de la función judicial.

Debo, por último, decir la verdad.

Lo que ha hecho el fiscal Nisman, según los medios de información, y su pertenencia al Poder Judicial de la Nación me ofende, como ex funcionario judicial, sin reparar en mi posición sobre aquello que debe ser ese poder del Estado.

No recurriré al remedio actual, la denuncia ante tribunales penales buscando el nombre de algún crimen para aplicárselo, porque no es mi forma de concebir el Derecho Penal y no deseo imponer mi punto de vista, sino sólo como opinión con ciertos desconocimientos que la tornan criticable, pero espero que los órganos institucionales se comporten como corresponde.

(*) Profesor titular consulto Derecho Penal UBA.

Fuente: Página /12, 18/1/15.

  • Categoría de nivel principal o raíz: GRANDES ESCÁNDALOS
  • Categoría: CASO NISMAN/AMIA
  • Visto: 156

¿Y EL PEDESTAL? ¿QUÉ HARÁN CON EL PEDESTAL?

El impacto por la súbita y misteriosa muerte subió la escala del fiscal Alberto Nisman al punto de honrarlo con una multitudinaria movilización y distinguirlo por parte de personalidades anti K. Ya estaba el pedestal y con el tiempo estaría la estatua. Pero... saltaron las cuentas secretas.

Por Irina Hauser y Raúl Kollmann

El día que la fiscal Viviana Fein le preguntó por propiedades familiares en Uruguay, la madre de Alberto Nisman, Sara Garfunkel, dijo que si bien recordaba que había ido a firmar unos papeles a Montevideo, no sabía ni de qué se trataba, ni en carácter de qué figuraba, ni a qué escribanía fue.

Hasta agregó algo poco creíble: que ni siquiera recordaba en qué medio de transporte viajó.

Todo se hizo –contó la mujer– a pedido y por orden de su hijo el fiscal y ella sólo tuvo que firmar.

El análisis de la computadora de Nisman reveló que él monitoreaba importantes inversiones en Uruguay, en Argentina y al parecer en Estados Unidos, puestas a nombre de ella.

En Punta del Este, tres terrenos en el complejo Pueblomío, por los que aparecen pagos de expensas de 4249 dólares en un trimestre.

En Estados Unidos, de la computadora surgen informes de análisis de inversiones en bonos, acciones y fondos. Hay resúmenes de tarjeta, a los que accedió Página/12, de una cifra sideral, 131.000 pesos en un solo mes; pero el promedio no baja de 70.000.

Los datos muestran su participación en un fideicomiso para la construcción de dos departamentos con cochera en Palermo, por el cual hay cuotas de hasta 67.100 pesos.

Un cálculo casi elemental hace pensar, teniendo en cuenta sus viajes de placer, en que Nisman gastaba no menos de 300.000 pesos por mes, monto que no concuerda con su declaración jurada.

Todo esto es investigado por la Justicia federal en una causa por posible lavado de dinero que involucra a Garfunkel, a la hermana del fiscal, Sandra Nisman, y al informático Diego Lagomarsino, cotitulares de la famosa cuenta en el banco Merrill Lynch de Nueva York.

Por el hallazgo de los datos sobre las propiedades en Uruguay, más el fideicomiso de la calle Dorrego al 1700, los elevados gastos con tarjeta y también las operaciones a través de dos cuentas en el país vecino (una en el Banco Francés y otra en el Itaú), el fiscal Juan Pedro Zoni pidió nuevas medidas de prueba en la causa por posible lavado, que se extiende sobre quienes conformaban el entorno de Nisman.

La sospecha principal es que las inversiones se hayan hecho con fondos de origen dudoso ligados al fiscal que dirigía la Unidad AMIA.

El juez del caso, Rodolfo Canicoba Corral, está de licencia, y lo reemplaza Marcelo Martínez de Giorgi, quien comenzó a disponer algunas diligencias, como un pedido de informes al Colegio de Escribanos para que envíe datos de los profesionales que hubieran intervenido en escrituras vinculadas con Nisman, su familia o el técnico informático, dueño del arma de la que salió el disparo mortal.

Como informó este diario, la última declaración jurada del fiscal Nisman sólo mencionaba como propia, a medias con su ex esposa Sandra Arroyo Salgado, una casa en un country, pero nada más. No incluía dinero, autos, inversiones ni la cuenta en el banco Merrill Lynch.

Según documentación de su computadora, además de ser apoderado de esa cuenta, aparecen informes sobre acciones, bonos, fondos de inversión e incluso participación en operaciones de compra de petróleo y granos.

Todo quedaría claro con un informe sobre los movimientos de esa cuenta y las inversiones, pero habrá que ver si el Merrill Lynch se presta a entregar los datos. Por de pronto, son fondos no declarados.

Por su cargo como fiscal, con rango de camarista, Nisman ganaba cerca de 95 mil pesos, y no pagaba ganancias.

Zoni aguarda declaraciones juradas de su madre, su hermana y Lagomarsino. Hasta ahora, en el caso de Garfunkel, la información que hay en la investigación es que sus ingresos se basarían en la participación en una farmacia y en algunas inversiones inmobiliarias.

Quien sacó a la luz la cuenta bancaria en Nueva York fue Arroyo Salgado en una declaración testimonial en la causa sobre la muerte de su ex marido.

Lo hizo para sugerir un conflicto económico con Lagomarsino, a quien apunta a vincular con un plan criminal.

Dijo que le habían avisado la madre y la hermana de Nisman.

Al declarar, ninguna de las dos recordaba mucho. Sara dijo que ni sabía que era una cuenta lo que correspondía a los papeles que había firmado en inglés a pedido del hijo.

El técnico cibernético hizo una presentación judicial en la que asumía que había aceptado ser cotitular a pedido de Nisman en 2013 y sugería que el dinero de esa cuenta se estaría utilizando para inversiones en inmobiliarias en Miami. Pero, además, daba los primeros indicios sobre las propiedades en Uruguay al informar que había hecho al menos dos transferencias de 2500 dólares para pagar expensas de terrenos ubicados allí.

Entre los papeles que analizan los investigadores, hay giros desde el Merrill Lynch Bank of America a cuentas uruguayas. El complejo Pueblomío, donde hay tres terrenos a nombre de Sara Garfunkel, está en Manantiales, Punta del Este, y publicita en su página web 180 chacras de 4000 mil metros cuadrados, 86 hectáreas y nueve lagunas de 30 hectáreas más.

Una nota de la administración del lugar, fechada en octubre de 2014, dice que Garfunkel pagó 4249 dólares en concepto de expensas por el trimestre octubre/diciembre. 

En la computadora de Nisman hay informes y fotografías sobre la evolución de la construcción del edificio de Dorrego 1771 (“ONE77ONE”), de Inversora Libertador, donde dos departamentos y dos cocheras están a nombre de Garfunkel.

Es un edificio ultraconfortable con pileta de 20 metros y spa.

En el expediente hay detalles de los pagos de cuotas por la participación en el fideicomiso. Por ejemplo: uno del 5 de enero de este año por 67.104, 48 pesos; otro de octubre de 2014 por 64.800; otro de agosto por 59.965 pesos.

Para diciembre último hablaba de que la obra estaba en plena aplicación de yeso, marcos de aluminio, revoque en los patios de aire y luz, conductos de ventilación, cableado, desagües, conductos de aire acondicionado, muebles de cocina, hornos y anafes, entre otras cosas.

Además de todo esto, hay detalles de pagos de cuotas por la participación en el fideicomiso. 

Los gastos con la tarjeta de crédito de American Express que surgen en la pesquisa son exorbitantes (en la declaración jurada Nisman agregaba una tarjeta Visa). La facturación al 23 de febrero de 2014 era 29.109 pesos; el saldo anterior había sido de 63.842 pesos y 6532 dólares (o sea unos 132 mil pesos); al 27 de abril de 2014, el gasto era de 64 mil pesos más 417 dólares (casi 70 mil pesos). El saldo anterior era 49.739 pesos y 809 dólares (cerca de 60 mil pesos).

¿En qué gastaba la plata?

Los pagos más altos corresponden a hoteles, agencias de viajes y pasajes en avión, varios de ellos abonados en cuotas.

De acuerdo al resumen de la tarjeta, el viaje que hizo Nisman en noviembre último con la modelo Florencia Coccuci no habría sido el único a México del año pasado, ya que también tiene gastos en ese país en marzo del año pasado para donde sacó pasaje en Aeroméxico, pagó el hotel Westin en Puerto Vallarta y pasó por el Spa Desertika.

El 6 de abril gastó 7491 pesos en el free shop del aeropuerto de Ezeiza. Otro pago fuerte es la escuela de las hijas, por 17 mil pesos. Y hay gastos suculentos en tiendas como Prune, Paruolo, Chocolate y Etiqueta Negra.

Pese a que viajaba con frecuencia, Nisman no hacía uso de su licencia. Decía que no podía tomarse vacaciones “por razones funcionales”. Por eso Arroyo Salgado reclamó el pago de 235 días adeudados de licencia, algo más de un millón de pesos.

Volanta, título y bajada: Los gastos del fiscal Alberto Nisman que se investigan en la causa por lavado que involucra a su familia/ Lluvia de pesos y dólares en la computadora/ Pagaba cuotas por más de 60 mil pesos por un fideicomiso en Capital y más de cuatro mil dólares por expensas trimestrales en Punta del Este. Ambas propiedades están a nombre de su madre. Sus gastos de tarjeta rondaban los 70 mil pesos. La Justicia ordenó medidas.