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LOS AÑOS CONTADOS DEL POBRE RIACHUELO

Segundo de María Julia Alsogaray, a quien denunciara por corrupta, Hécor Dalmau es un peronista especializado en ríos y represas, tema que lo llevara a ser autor de importantes leyes dado que fue diputado. Como los diarios lo ignoran, optó por hablar en un congreso de historiadores de Barracas al Norte y Barracas al Sud.

Por Armando Vidal

En el valioso primer encuentro en la Historia de Barracas al Norte y al Sud se formuló un vaticinio espeluznante: el Riachuelo, como el Río de la Plata, se muere, inexorablemente. Ante el gran salón colmado de la Asociación Fraga, lo explicó Héctor Dalmau, ex diputado nacional peronista misionero.

Su ponencia formulada en veinte carillas se llamó: Las aguas del Riachuelo son más claras que su historia.

Dalmau fue el segundo de María Julia Alsogaray (falleció el 24/9/17), en la entonces Secretaría de Recursos Naturales, a quien terminaría denunciado por lo que pretendía hacer, con pleno aval de Carlos Menen. Fue en 1993 y se recuerda por la intensa publicidad y reportajes a la hija de don Alvaro, en los que pregonaba que en “mil días” las aguas del Riachuelo quedarían tan limpias como para nadar en ellas.

Para ello venía en camino un préstamo del Banco Mundial por mil millones de dólares. Un millón de dólares por día. Un trámite que, por razones de organigrama de la legislación vigente, exigía la aprobación del subsecretario del área, que era precisamente Dalmau, y cuya decisión no podía ser alterada ni por el propio Presidente. Pero Dalmau rechazó la realización de esa limpieza basado en un informe de la Forschungszentrum Jülich alemana, cuyos técnicos con pares argentinos habían investigado el lecho y aguas del Riachuelo y aconsejaban no hacer nada para no extender la grave contaminación al Río de la Plata.

Ergo: no hubo préstamo, ni Dalmau siguió en su cargo.

En su paseo histórico por la corrupción en el “Currochuelo”, como lo llama - traficantes de esclavos, contrabandistas, trata de blancas, etc- incluyó los negociados con la obra pública, caso del Puente de Gálvez, inaugurado en 1791. Dejó a salvo el nombre de Prilidiano Pueyrredón, el gran artista, también ingeniero, por todo lo que le costó a él la construcción del puente que lleva su nombre.

Así llegó a su vaticinio, que explicó con imágenes, cuadros y fotografías , entre ellas las de sus entrevistas con ocho presidentes a quienes, uno por uno, enteró de la creciente gravedad que afectaba a la Argentina por ser un país de aguas abajo, sin que ninguno se interesase. Entre esos presidentes no estaba Macri, a quien Dalmau conoce por lo que hizo y no hizo en Misiones.

La Reserva Ecológica, resultado de la acumulación de sedimentos por falta de agua para llevarlos hasta el mar, demuestra hoy lo que pasará, señaló. Especialmente cuando se agrava la situación de Brasil –en San Pablo falta agua potable- por la alteración del régimen de lluvias derivada de la irracional destrucción de bosques y selvas. Y a un extremo, remarcó, que la gran represa de Itapú –la que frena las aguas hacia la Argentina- en ese mismo momento estaba vacía en un 85 por ciento.

Una de las imágenes que expuso era la del diario Página/12, cuyo título decía con relación a su renuncia hace casi un cuarto de siglo: “Dalmau deja la pulseada, ahogado en las aguas del Riachuelo”.

“Desde entonces soy un muerto político”, confesó.

Un muerto que, a falta de diarios que lo publiquen, habla en los congresos de historia.

Fuente: www.surcapitalino.com.ar/ Septiembre, 2017.