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MASSA TOMA RIESGOS COMO JEFE DE GABINETE

Mirada con cierto escepticismo sobre las posibilidades de Sergio Massa de cambiar el tedioso estilo impreso a los informes en el Congreso del jefe de Gabinete desde la creación del cargo.

Por Julio Blanck

Sergio Massa tomará hoy el mayor riesgo que pueda permitirse un ministro del kirchnerismo: hablará en público de lo que hasta ahora el Gobierno no habla, abrigando la vana ilusión de que la ausencia de palabras suponga de por sí la inexistencia de los hechos.

La vergonzosa valija de Antonini Wilson y la inflación dibujada de Guillermo Moreno serán dos de los temas que el jefe de Gabinete abordará por propia voluntad, en su informe de hoy ante la Cámara de Diputados.

Esos temas fueron elegidos por la oposición para esta virtual interpelación al nuevo jefe de Gabinete.

El oficialismo, que tuvo derecho a elegir un tema, prefirió el de la marcha de la economía, una materia en la que el Gobierno se sabe fuerte. a pesar de ciertos sobresaltos. Es de suponer que la inédita toma de riesgo por parte de Massa cuenta con el aval político expreso de la Presidenta. Pero no deja de ser pertinente preguntarse si el presidente consorte, Néstor Kirchner, comulga con esta idea de darle escenario público y resonancia institucional a dos temas en los que el Gobierno tiene muchísimo más para perder que para ganar, y sobre los cuales ha tratado de establecer, hasta ahora sin suerte, una cerrada cortina de negación y silencio.

Es procedente preguntarse, también, si la decisión de aceptar las preguntas de la oposición sobre esos dos temas tan incómodos y dañinos para el Gobierno reflejan un arranque personal de Massa, ansioso de mostrar cuánto cambiaron las cosas con su llegada al Gabinete; o si se trata de la primera puesta en escena de un cambio de estilo tantas veces demandado.

Esa demanda, que una buena porción de la sociedad hizo suya de modo clamoroso durante el conflicto de cuatro meses con el campo, jamás ha sido satisfecha del todo por la presidenta Cristina y su gobierno.

Medidas económicas recientes como la decisión de pagar deudas externas pendientes o sincerar algunas tarifas de servicios públicos, que se han calificado de ortodoxas, pero que sobre todo aportaron cuotas necesarias de sensatez, no tuvieron un correlato en la política -y el estilo es parte de ella-- que permitieran a Cristina consolidar cada uno de esos pasos.

La propia Presidenta, con algunas declaraciones poco afortunadas, que pretendieron desligar por puro voluntarismo a la Argentina de los alcances de la crisis financiera global, contribuyó a esa dualidad de la que ella y su gobierno han extraído hasta el momento muy poco beneficio.

Como bien escribió hace dos días en estas páginas Armando Vidal, el periodista de Clarín que ha sido testigo y cronista ininterrumpido de todo lo bueno y lo malo que ocurrió en el Congreso en los últimos 25 años, este informe inaugural de Massa "será diferente a los 73 que lo precedieron desde la creación del cargo" de jefe de Gabinete, por la reforma constitucional de 1994, y pretenderá "probar otro mecanismo para que los encuentros no se limiten a una mera formalidad".

El sistema de preguntas y respuestas que tendrá a Massa como protagonista fue acordado entre los principales bloques. Se limitan así la cantidad de preguntas y el tiempo para formularlas.

"Nosotros impulsamos y aceptamos esta propuesta de debate democrático", se ufanan en el bloque kirchnerista de diputados que preside Agustín Rossi.

Pero enseguida aclaran, con cierta picardía: "Es democrático, pero limitado en el tiempo". Esto es, no están dispuestos a permitir que se vulneren las reglas de juego establecidas, que apuntan a recortar los daños que pudieran emerger del tratamiento de temas elegidos por los opositores y claramente desfavorables al oficialismo.

 "No se va a decir nada que no se sepa, nada que no haya salido ya en los diarios", sostienen los kirchneristas, que suponen que Massa no va a correr "ningún riesgo especial".

Confían, además, en la habilidad argumentativa y polemista del jefe de Gabinete: "A Massa no lo van a agarrar dormido".

En el radicalismo, principal bloque de oposición, anoche ajustaban la estrategia el jefe de la bancada, Oscar Aguad, que llevará la carga con el tema Antonini, y el jujeño Miguel Giubergia, que se ocupará de atacar sobre la inflación y el INDEC. Lo hacían en una reunión con el senador y presidente de la UCR, Gerardo Morales.

Los radicales creen que la aceptación de esos temas para el debate público obedece más a una iniciativa individual de Massa que a una estrategia consistente del Gobierno, que seguirá de aquí en adelante. Y admiten que, más allá del escenario institucional destacado que hoy se va a desplegar, "es difícil ganarle un debate a alguien que tiene más información porque está en el Gobierno, y que además es el último en hablar".

Para Massa es una apuesta grande, quizás la más fuerte que haya hecho hasta ahora para diferenciarse no sólo de su antecesor, Alberto Fernández, sino de miembros muy influyentes del Gobierno que miran sus malabarismos y efusiones con una mezcla de sorna y recelo.

Massa habló con otros ministros, reunió información, acordó estrategias con los diputados oficialistas.

Supone que como se habilitó el tema "delitos internacionales" para darle cabida a la cuestión de la valija de Antonini, también por allí puede colarse un avance opositor sobre la resbaladiza relación entre el asesinado Sebastián Forza, las empresas de productos farmacéuticos y la financiación de la campaña de Cristina. Es otro riesgo, sobre otro tema escabroso, de los que el Gobierno prefiere tapar con silencio.

A quienes ayer se lo señalaban, Massa respondía con una sola frase: "No hay nada peor que esconderse". Después de hoy se sabrá si, en términos políticos, no hay nada peor.

Volanta y título: La valija de Antonini y el INDEC serán temas de su informe en Diputados/ Massa toma riesgos: hablará de lo que el Gobierno no quiere hablar

,Fuente:  Clarín, 1/10/08. 

Aclaración: La actualización se debe a la incorporación de la fuente, que no estaba consignada y a quitar el nombre del firmante en la presentación que ya estaba en el texto.