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ROSSI HUNDIÓ LA SESIÓN Y A MASSA

Apichonado y errático, Sergio Massa brindaba su informe cuando el presidente de la bancada K, Agustín Rossi, echó por la borda los acuerdos previos y atacó sin razón a los radicales. Final, con escándalo. Clásico.

Por Armando Vidal

Patético final tuvo el primer informe al Congreso del jefe de Gabinete, Sergio Massa, aquel chico que a los 11 años abrió los ojos al alumbrar de la democracia en 1983, como él mismo recordó.

Ayer se notó su juventud en tan alto cargo político. Descubrió en el recinto de Diputados --una de cuyas bancas no quiso ocupar hace tres años para seguir al frente de la ANSeS-- cuán fácil se encienden los ánimos. Responsabilidad directa del jefe de la bancada kirchnerista, Agustín Rossi, cuyo innecesario discurso sacudió las fibras de la bancada radical y en particular de su presidente, Oscar Aguad.

Extraña manera de celebrar lo que minutos después se iba a celebrar con el descubrimiento del busto de Raúl Alfonsín en la Casa Rosada, donde Aguad y Rossi volverían a encontrarse.

"Lo único que federalizó Alfonsín fue la hiperinflación y los saqueos en Rosario", había dicho Rossi como si los extraños saqueos no hubieran sido el preámbulo de la entrada anticipada al gobierno de Carlos Menem.

"Lo único que federalizó Menem fue la pobreza y la desocupación", prosiguió como si no se tratara de un gobierno de naturaleza peronista.

 "Lo único que federalizó De la Rúa fue el caos y la muerte", siguió como si los radicales no hubieran hecho autocrítica alguna, que en Diputados es muy frecuente, en especial por el propio Aguad.

La estrategia defensiva del alto funcionario que hasta la intervención de Rossi no había contestado nada sustancial parecía concluir que era mejor patear el tablero que perder la partida.

Eso fue lo que hizo Rossi, quien hasta ayer al menos vino manteniendo un perfil alejado de los estilos que suele practicar Néstor Kirchner cuando está enojado.

Saltaron de sus butacas los radicales y los cruces de gritos derrumbaron toda ilusión acerca de la nueva metodología de los informes.

"Olvidó al gobierno que federalizó la Triple A", vociferó Aguad, un directo a la quijada de Rossi.

Los opositores que se quedaron --macristas, cívicos, socialistas, los siístas de Eduardo Macaluse, los saaístas puntanos y bloques unipersonales-- aguardaron la respuesta final en el último turno que le correspondía a Massa.

Pero lo que buscaban --una contestación concreta a cada planteo-- nunca llegó.

Massa se perdió en un mar de generalidades y hasta incurrió en un dislate político al pretender que los diputados fueran al INDEC en lugar de que Guillermo Moreno fuera a Diputados como había reclamado la diputada prooficialista Vilma Ibarra (bloque Encuentro).

La noche anterior, en un asado compartido por los diputados kirchneristas y Massa en la sede del PJ, se había acordado defender al inexperto funcionario.

Aplausos innecesarios en los primeros párrafos de la intervención de Massa dieron señal de esa intención. Massa arrancó bien aunque excediéndose de la media hora acordada para dar una visión general de los asuntos en cuestión divididas en los tres títulos que pretendieron resumir el informe (inflación, delitos informáticos y política financiera y comercial).

El presidente de la Cámara, Eduardo Fellner, no le cortó su intervención como luego sí haría con sus colegas legisladores.

Casi cinco horas de la tenida dejaron como conclusión que el jefe de Gabinete debe contestar pregunta por pregunta.

También que diputados como Rossi no deben desmoronar lo que ayudaron a construir.

Noble fue pedir perdón públicamente después, pero el epitafio de la sesión ya estaba escrito.

Volanta, título y bajada: Informe/ Un final con polémica y muchas preguntas sin respuestas/ Hubo un cruce entre radicales y peronistas por Alfonsín. Otro informe con deudas

Fuente: Clarín, 2/10/08