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CIEN AÑOS DE NÉLIDA DE MIGUEL

Entre sufrimientos, cárceles y muertes, el peronismo se permite algunas distinciones como llenar de cariño a una mujer que en su cumpleaños número cien es reconocida por su obra y vocación social aprendida al lado de Evita desde el mismo momento en que, a partir de 1947, trabajó para censar a las mujeres y así pudieran votar en 1951. Nélida de Miguel, una vida que comprende toda la historia peronista contada por el conocido ex senador y diputado de origen gremial, que también tiene su hstoria. 

Por Oraldo Britos

Nélida Domínguez de Miguel,  con sus cien años el 10 de mayo, junto a sus hijas Mónica y Patricia, siete nietos, cinco bisnietos y Margarita, quien siempre la acompaña, será para siempre esa valiente luchadora que los que tenemos el privilegio de ser sus compañeros y amigos, nos sentimos felices de sumarnos al acontecimiento. Nos sentimos portadores del reconocimiento de varias generaciones a su entrega por amor y solidaridad con los más humildes.

Perón cuando se refería a la belleza de la mujer, solía decir que lo esencial era el contenido, lo cual  se puede apreciar en profundidad en Nélida, por su afecto lleno de ternura y bondad, especialmente con los desventurados e inquebrantable amor por los niños y ancianos.

Supo interpretar sus tiempos, identificada plenamente con una doctrina de redención social extraída de las encíclicas sociales de la Iglesia y tomadas por el Justicialismo que durante toda su vida ha sabido concretarlas.

Eleuterio Cardozo secretario del gremio de la carne, sabía recordarla ya que en el congreso organizado por el interventor militar de la CGT, en 1957, Nélida –protagonista y testigo- se sumó junto a un puñado de mujeres a la barra para festejar con  la Marcha Peronista el triunfo contra las pretensiones del dictador Pedro. E. Aramburu de quedarse con la institución madre de los trabajadores. Allí surgieron las 62 organizaciones.

En 1959 –gobierno de Arturo Frondizi-, en plena huelga del frigorífico Lisandro de la Torre, Nélida acompañó la manifestación de protesta contra la entrega de la fuente de trabajo, desde Matadero por calle Rivadavia hasta el Congreso de la Nación, con Sebastián Borro al frente de los trabajadores de la carne.

Cuando Nélida cumplió 80 años, el destacado periodista y escritor Jorge Fernández Díaz supo visitarla y reportearla. Una hermosa nota, publicada por el diario La Nación, el 26 de setiembre del 2000,  en la que  contaba parte de su historia con anécdotas y citas respetuosas sobre “la señora”, cuando se refería a Eva Perón.

En estos cien años que le pertenecen es buen momento para compartir otros hechos que nos contara en muchos encuentros compartidos dentro del movimiento peronista, tanto en sindicatos como en los sindicatos, universidades o unidades básicas.

* Del serpentario a Evita

Su padre era militante socialista y le agradaba concurrir acompañado por su joven hija Nélida, a las primeras charlas que ofrecía el entonces Coronel Perón, que desde su Secretaría de Trabajo había logrado el acercarse a destacados dirigentes gremiales socialistas.

Nélida había ingresado como empleada en el Instituto Malbrán y ya despertaba en ella los sanos principios de reivindicación y dignificación de los trabajadores, por lo que ansiaba realizarse trabajando y estudiando. Pero para ser convocada alteró en su documento el mes de mayo por marzo que ya le exigían tener 18 años cumplidos. Picardía forzada por la necesidad. Todas las otras condiciones las tenía, incluyendo dactilografía.

Cuando se produjeron el hecho revolucionario del 17 de octubre de 1945, Nélida y algunos de sus compañeros de tareas abandonaron su trabajo y se sumaron a una columna de trabajadores gasistas que con una  bandera argentina iban camino a Plaza de Mayo en reclamo de la libertad de Perón, detenido en la Isla Martín García.

Al día siguiente, sus superiores en el Malbrán la castigaron: la sacaron de las oficinas para mandarla a trabajar al serpentario. Aceptó la sanción pero transcurrido algún tiempo lo comentó con otra compañera que tenía llegada al Dr. Ramón Carrillo, que luego del triunfo de Perón en las elecciones del 24 de febrero de 1946, con la asunción del nuevo gobierno el 4 de junio, fue designado como ministro de Salud de la Nación.

Enterado del motivo del castigo, Carrillo convocó a Nélida y al ver su firme actitud militante la presentó en la secretaría de Eva Perón, ubicada en Perú 130, donde hoy funciona la Legislatura porteña y entonces el Concejo Deliberante. Ni el ministro ni menos Nélida tuvieron que explicar nada: Evita ya conocía su caso.

Cuando Nélida se refiere a esta etapa de su vida, sus ojos se humedecen de emoción y alegría por la importancia de su vivencia junto a Eva Perón.

* El voto de la mujer

Las tareas junto a Evita le daban cada día más responsabilidad en el campo social. Empezaban muy temprano y terminaban muy tarde, momento en que se podía compartir algún pequeño menú, mientras se analizaba lo realizado y cómo proseguiría la labor al día siguiente. Reuniones que se hacían a veces más extensas cuando se llevaban a cabo en el Hogar de la Empleada. Una Institución creada por la Fundación Eva Perón que contaba con un servicio de 500 cubiertos para desayunos y comidas rápidas para las empleadas, en su mayoría llegadas del interior a la Capital Federal.

En 1947 se sancionó la Ley 13.010 de los derechos Cívicos y Políticos de la Mujer, por lo que Evita solicitó que el Senado de la Nación le cediera un lugar destinado a las mujeres que ocuparían las bancas de senadoras, además, por otra parte, de las diputadas de la Nación.

Para su ejecución se designaron a Delia Parodi, Nélida de Miguel y Ana Macri, quienes junto a los arquitectos y técnicos en la materia avbordaron la tarea. Las características principales no eran sólo la amplitud y la iluminación, sino el buen gusto, lo cual fue expuesto en los colores rosados tanto en cortinados, como en sus sofás, por lo que se le denominó al lugar, pegado al recinto de sesiones, Salón Rosado. Actualmente se lo llama “Salón Eva Perón”, por un proyecto del autor de esta nota, aprobado por unanimidad en 1992.

El 18 de octubre de 1950, Eva Perón junto al Presidente de la Nación Juan Domingo Perón, hicieron entrega del nuevo edificio de la CGT a su secretario General, José Espejo, en un acto realizado en el salón hoy denominado Felipe Vállese. Entre los trabajadores se encontraba Nélida y sus compañeras de trabajo.

Pudo escuchar a Eva Perón cuando dijo: “Hoy llego hasta esta casa con la emoción con que siempre he tendido la mano de peronista y de misionera del General Perón a los descamisados de todo el territorio de la Patria y lo hago en representación de la ayuda social, con la satisfacción del deber cumplido, al hacer entrega, oficialmente a la Confederación General del Trabajo de este monumental edificio que será cuna del justicialismo, porque su llama no se extinguirá mientras siga latiendo en un pecho el corazón descamisado”.

Y en su parte final manifestó: “Por intermedio de la Fundación yo quiero abrazar espiritualmente a todos los trabajadores del país, que ellos cuando lleguen a esta casa, vean reflejada en ella el corazón de la compañera Evita, que los quiere entrañablemente y que simbólicamente los estrecha contra su corazón”.

Cabe dejar en claro que el Comité Central Confederal de la CGT había resuelto oportunamente donar a la Fundación la primer diferencia salarial que se obtuviera en la discusión de los convenios colectivos de trabajo, lo que le permitía a esta Institución ejecutar incalculables realizaciones sociales, sin recurrir al Estado.

* Censo de mujeres para votar

El grupo que acompañaba a Eva Perón, lo constituían unas treinta mujeres muy activas y preparadas para cumplir funciones sociales, sumando a éstas  la misión de conformar el padrón femenino censando a las mujeres casa por casa r y armar el Partido Peronista Femenino y unidades básicas, por lo que fueron enviadas a todas las provincias. Nélida de Miguel fue comisionada para organizar la provincia de La Rioja.

Nélida aceptó, pero esta situación fue motivo de un serio problema con su esposo que no aceptaba su alejamiento temporal, llevándolo a plantear “la política o la casa”. Nélida optó por cumplir su compromiso con Evita, dando como resultado su separación matrimonial.

Eran tiempos difíciles para la participación política de la mujer, los hombres entendían que sólo debían cumplir funciones en el hogar, por lo que sufrió mucho Nélida por tratarse del hombre con el cual había formado un hermoso hogar, lleno de amor compartido con sus hijas y el reconocimiento de familiares y amigos. Pero también había asumido un compromiso de por vida con los más humildes.

Pasó el tiempo, observando Eva Perón la capacidad demostrada por Nélida en La Rioja, donde se abrieron gran cantidad de unidades básicas con cursos de corte y confección, tejido, alfabetización, pintura, música y cocina, razón por la cual la trasladó para las mismas funciones a la provincia de Tucumán.

En Tucumán multiplicó sus tareas en la constitución del Partido Peronista Femenino, respaldado por miles de mujeres, sin abandonar en ningún momento la función social, además gestionó -y consiguió- se disponer de todo un tren para llevar 500 mujeres trabajadoras cañeras al acto del 22 de agosto de 1951, convocado por la CGT en la Capital Federal.

* La noticia inesperada

Nélida adelantó su llegada a Buenos Aires para informarle de su gestión a Evita, a la que observó muy delgada y sumamente pálida, mientras Eva le adelantaba que no iba a aceptar la propuesta para la candidatura a vicepresidenta de la Argentina, acompañando con su esposo en las elecciones del 14 de noviembre de ese año.

Esto sorprendió a Nélida que entre sollozos, recuerda, le manifestó que en todo el país se había trabajado para eso, mientras el rostro de Evita lo decía todo, realmente quebrada por la cruel enfermedad.

El acto del denominado “Cabildo Abierto” en la Avenida 9 de julio y Moreno, en el entonces edificio del Ministerio de Obras Públicas y hoy de Desarrollo Social, era imponente. Transcurría el tiempo de la larga espera y en primera fila se encontraban unas cuarenta mujeres delegadas censistas y fieles colaboradoras de Evita en un silencio total, dentro de un mundo de gente que expresaba por adelantado la alegría de poder ubicar a la “Dama de la Esperanza” en la fórmula presidencial junto a Perón, mientras sus más cercanas colaboradoras rezaban y cruzaban sus miradas silenciosamente intuyendo la dolorosa situación de su conductora.

Nélida continuó trabajando junto a Evita, mientras el cáncer le devoraba la vida, hasta que sus últimos días fue ubicada en una sala especialmente habilitada sobre la calle Austria, en la residencia presidencial, buscando evitar la presencia de miles de mujeres que pedían al Señor por su salud. junto a esa reja bañada en lágrimas.

A las 20,25 del 26 de julio de 1952, Eva Perón, Evita, entró en la inmortalidad, acompañada por el cariño de su pueblo y de esas mujeres que estuvieron siempre a su lado.

Se aprobó después la necesidad de hacerle un monumento, para lo cual se presentaron una veintena de proyectos de arquitectos ante la comisión creada y que presidía Nélida de Miguel, lo que la llevó a viajar a Italia para conocer la calidad y el origen del mármol de carrara, acompañada por los técnicos correspondientes.

Los antiperonistas, denominados por la mayoría del pueblo como “gorilas”, produjeron con crueldad el bombardeo a la Plaza de Mayo en junio de 1955, donde murieron más de 400 personas y unas 700 quedaron heridas.

Creándose un serio malestar ante el criminal atentado, lo que llevó a Perón a tomar una seria decisión el 30 de agosto de 1955 al dirigirse mediante una carta de cuatro carillas al presidente del Consejo Superior del Partido Peronista, doctor Alejandro Leloir.

Expresó en su primera parte: “Han llegado hasta mi algunas afirmaciones de nuestros adversarios y enemigos políticos, en las que condicionarían su actitud a mi retiro del gobierno. Siempre he sido un hombre propenso a escuchar y creo que, aun cuando estoy en mi puesto por la voluntad deinmensa mayoría del Pueblo Argentino, cumple a la dignidad del cargo y al honor del hombre a ofrecer mi retiro.”

De inmediato Alejandro Leloir, Nélida de Miguel, Delia Parodi y Rodolfo Tecera de Franco, se hicieron presente en la residencia presidencial, discutiendo el delicado tema de la renuncia, logrando que el Presidente Perón dejara sin efecto lo propuesto.

Desde ese mismo día Nélida de Miguel organizó una habitación tipo santuario en su departamento de la calle Matheu al 800, en la que guarda todos sus recuerdos con Evita y llama la “piecita” y donde diariamente reza su rosario.

En el mismo lugar conserva la máscara de Eva Perón que el padre del orfebre Juan Carlos Paliaros, Pedro Paliaros, confeccionara en 1952, con la autorización de Perón, cuando el cadáver de Evita se encontraba depositado y custodiado por los trabajadores en la CGT y que el gobierno de Aramburu hizo secuestrar porque día a día se encendían más velas alrededor del edificio cegetista.

* La resistencia peronista

Nélida de Miguel después de estar detenida en Tucumán, participó activamente junto a los trabajadores en la resistencia peronista, donde era considerado su liderazgo. Durante el tiempo del secuestro del cadáver de Evita –a lo largo de toda la proscripción del peronismo-, junto a otros dirigentes pusieron en vigencia la flor “No me olvides”, que llegó a ser emblemática para los militantes peronistas. Junto a Delia Parodi, Nélida recorrió el país para hablar en actos partidarios, en los que recibía el cariño de la gente y se destacaba por una oratoria persuasiva y doctrinaria.

El golpe militar de setiembre de 1955, despojó a Nélida de Miguel de su banca de diputada nacional, pero el 18 de marzo de 1962, junto a compañeros como Sebastián Borro, fue candidata a diputada Nacional por la Capital Federal, en la boleta de Unión Popular debido a la proscripción del peronismo. Que en la provincia de Buenos Aires fue un claro triunfo con la candidatura a gobernador del dirigente textil Andrés Framini,  resultado que terminó con el golpe militar del 28 de marzo contra el presidente Frondiz,i desalojado de la Casa de Gobierno y llevado preso en la Isla Martín García. Tras lo cual, al día siguiente, en un rápido trámite que sorprendió a los golpistas, asumió la presidencia el entonces senador rionegrino José María Guido, titular de la Cámara por la renuncia en 1958 del vicepresidente Alejandro Gómez.

Fue Guido el anuló las elecciones lo que le permitió llegar al 12 de octubre de 1963 para entregar el gobierno al radical Arturo Illia, quien había ganado las elecciones de mediados de ese año, derrotando a Aramburu –ya entonces con pretensión de ser político- con menos del 25 por ciento de los votos y la proscripción del peronismo.

Referencias éstas para volver al día del golpe militar contra Frondizi y la anulación de las elecciones por Guido.

Una enorme manifestación popular contra esta medida rodeó el Congreso de la Nación,  multitud en la que, por supuesto, se encontraba Nélida de Miguel y, encima, empujando para entrar al Congreso, cuando se encontraba frente a una de sus puertas por calle Rivadavia. En esa situación, una de sus compañeras simuló sentirse descompuesta  y se tiró al piso, mientras  Nélida pedía auxilio a los gritos.

Los agentes de custodia socorrieron a la supuesta desmayada y la trasladaron al interior de la Cámara para auxiliarla, circunstancia que Nélida aprovechó para filtrarse y entrar al recinto con el propósito de sentarse en la misma banca que ocupara hasta 1955, de donde terminó siendo arrancada por las fuerzas de seguridad. La teatralidad de la política es inherente a sus actores.

A Nélida la pude conocer de vista el 18 de agosto de 1951, cuando con los compañeros de trabajo Orlando Aguilar, Amalio Gómez y Enrique Basconcello, todos obreros de la empresa constructora Centeno Hermanos, que estaban a cargo de realizar el Hogar Escuela y el Hospital

Regional en Villa Mercedes. Habíamos recorrido los 700 kilómetros en bicicleta hasta la Capital Federal, solamente para participar del Cabildo Abierto del 22 de agosto, en representación de casi 800 obreros del obrador.

Cuando llegamos a la CGT nos recibieron miembros del consejo directivo conducido por el compañero José Espejo, a quienes les informamos los motivos de nuestro viaje, acompañándolo como comprobación con un cuaderno donde el Intendente de nuestra ciudad nos presentaba, lo mismo que todos los jefes municipales cuyos pueblos se encontraban sobre la ruta nacional 8.

Espejo nos ofreció la posibilidad de conseguir una audiencia con la señora Eva Perón, lo que nos emocionó enormemente, concretándose el 18 de agosto a la madrugada en Perú 130.

Después de más de diez horas de espera motivada por la gran cantidad de compañeros de distintos lugares de nuestra Patria, advertimos al ingresar en primer término la presencia de algunas colaboradoras de Evita, entre ellas Carmen Macri, Nélida de Miguel, Delia Parodi y algunas más.

Evita nos recibió con mucha simpatía y sólo nos hablaba sobre el avance de las obras en nuestra ciudad. Su rostro era completamente pálido y su voz no era muy clara. Fueron pocos minutos y tal vez la emoción no nos permitió expresar todo lo que sentíamos.

Cuando el general Levingston, en junio de 1970, se hizo cargo de la presidencia de la Nación en representación de las Fuerzas Armadas, trascendió que se conocía donde se encontraba el cadáver de Eva Perón, por lo que Nélida de Miguel junto a innumerable cantidad de compañeras, consiguieron que algunos importantes gremios la confección de afiches con el rostro de Evita que simplemente decía: “Donde está”.

 Aparte de la pegatina, esta frase caló hondo en los militantes de la resistencia peronista, generando movilizaciones que el gobierno advirtió como peligrosas por un posible desborde incontrolable.

En consecuencia, en agosto de 1970 Nélida fue citada por Levingston, encuentro al cual acudió con  un grupo de compañeras, a quienes les transmitió el desconocimiento del gobierno militar acerca del tema y su preocupación por las consecuencias, razones que las participantes nunca aceptaron.

No era Levinsgton el que sabía, sino el que había sido su impulsor a la presidencia tras el golpe contra Juan Carlos Onganía y el que luego asumiría sin intermediarios la presidencia: el golpista de 1951, ya general, Alejandro Agustín Lanusse.

* Sigamos con Nélida

Siempre que viajé por cuestiones gremiales y políticas a Buenos Aires, pude encontrar a Nélida de Miguel junto a un grupo de compañeras compartiendo las actividades sociales, especialmente en la CGT, así la pude ver en el salón Felipe Vállese el día que José Rucci fue elegido secretario general.

El mismo Rucci que en noviembre de 1972, la propuso a Nélida, en nombre, de la Central Obrera, que viajara a Madrid  para acompañar a Perón en su viaje de regreso a su Patria, luego de 17 años de exilio.

En las elecciones del 11 de marzo de 1973, Nélida fue concejal porteña, desde donde realizó una encomiable tarea en los barrios más humildes. Su despacho se caracterizaba por la presencia de numerosos compañeros siguiendo los cometidos que realizara Evita. Entre sus logros consagrados están las ferias francas en barrios de la ciudad con la venta de todo tipo de productos provenientes de la zona rural del gran Buenos Aires.

El golpe de 1976 una vez más cercenó su capacidad de gestión.

Durante la dictadura militar, Nélida se acercaba periódicamente a Deolindo Felipe Bittel, quien presidía el Partido Justicialista, llevando y buscando información sobre los detenidos y desaparecidos, a la vez que acercaba colaboraciones para los encarcelados.

Los años no pudieron con Nélida, en el año 2005 se acercó a las 62 organizaciones que conducía Gerónimo Momo Venegas, secretario general de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores, que orgullosamente la presentaba como un ejemplo histórico del peronismo.

Cuando esta organización en el 2011 inaugura la Escuela Político Sindical de la UATRE, le concedió a Nélida un espacio para desarrollar tareas sociales

Nadie la obligaba a permanecer todos los días desde las diez de la mañana hasta las siete de la tarde, recibiendo todo tipo de donaciones que prolijamente iba acomodando en las estanterías, mientras preparaba las cajas para destinarlas a quienes más las necesitaban.

Causaba admiración su espíritu de trabajo solidario, por lo cual era reconocida y recibía no solo de los sindicatos donaciones, sino que todos los meses el Empresario Eduardo Eurnekián le enviaba una camioneta llena de alimentos. Nélida enviaba gran parte de ellos junto con abrigos, calzados y libros al Psiquiátrico Dr. Braulio Moyano y en especial las botellas de leche y pañales a una organización de trabajadoras sexuales domiciliadas en la Avenida Belgrano, donde se encontraban los niños. También efectuaba envíos al interior y a comederos del gran Buenos Aires.

A no dudarlo, nuestra cumpleañera se debe sentir con los suyos inmensamente feliz y nosotros, sus compañeros, orgullosos de ser sus amigos, por lo que le pedimos a Dios que siga brindando el amor de la vida, siempre dispuesta a servir a los que sufren.

Buenos Aires, 10 de mayo de 2020.

 NdE: Esta nota se publica un día antes de la fecha que recuerda el cumpleaños de la querida Nélida de Miguel.