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REPARTO EN MOCHILA

La falta de honestidad, escrúpulos y límites en sus ambiciones fueron parte de los llamados sobresueldos en la era menemista, que una década después sigue investigando la Justicia. En un libro de ficción, uno de los actores de ese operativo revela detalles del modus operandi y alcances como que algunos ministros cobraban por esa vía 100 mil dólares por mes. Era en los tiempos en que Domingo Cavallo decía que vivía con 10 mil pesos. Quizás oficie de atenuante que, como aquí se explica, Cavallo a su gente se los hacía declarar a la DGI en función de una ley secreta (18.302) que contemplaba ese modo de pago pero para los espías de los servicios secretos en tiempos del dictador Juan Carlos Onganía (1966/1970). En tanto, en el Congreso los legisladores oficialistas que aprobaban las multimillonarias privatizaciones sólo vivían del cobro de las dietas. Algo de no creer.

 Por Silvia Naishtat

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La primera semana de cada mes un funcionario de íntima confianza de Domingo Cavallo cruzaba tranquilamente por la Plaza de Mayo frente a la Casa Rosada. En una mochila de estudiante colgada a la espalda llevaba cientos de miles de pesos. El pagador entraba al Banco Nación y empezaba el reparto de los sobresueldos entre los directores, despacho por despacho.

Esto lo cuenta Enrique N'Haux en su libro Maquiavelo no conoció a los argentinos.

N'Haux fue asesor del directorio del Banco Nación durante los años 90, cuando Domingo Cavallo era el ministro de Economía. Y hace poco decidió revelar en una novela cómo era el cobro y cómo funcionaba el sistema de sobresueldos.

Los personajes y las situaciones que aparecen en el libro están basados en la realidad, según él mismo admitió a Clarín. Y así se lo hizo saber al fiscal que investiga el tema.

El último febrero y antes de las declaraciones de María Julia Alsogaray sobre este sistema, N'Haux acercó el borrador de su novela al juzgado que lleva la causa. El documento pasó a integrar el expediente que el fiscal Paul Starc giró al juez (Jorge) Ballesteros.

Ayer, con el libro recién salido de imprenta, N'Haux estuvo en Tribunales y le regaló un ejemplar al fiscal Starc. A diferencia de los otros ministros del gabinete de Menem, Cavallo ordenó a su tropa declarar los sobresueldos ante la DGI. Y la novela relata que el pagador del Ministerio de Economía, un cordobés del círculo íntimo del ministro, entregaba en el momento de hacer efectivo el pago el formulario de la DGI de Declaración de las Ganancias.

Allí, en el ítem Otros, Rubro 2, Justificaciones de variaciones patrimoniales, aparecía escrito a máquina "Ley Secreta 18302 'S', artículo 1°. De esa manera se indicaba cómo debían declararse los sobresueldos. Esa ley secreta era la que regulaba los adicionales remunerativos secretos, como se conocía la distribución de dinero.

Por la Ley 18302 "S" se asignaron fondos a la SIDE que se desviaban para pagar tanto a funcionarios como a políticos.

En una escena del libro, el protagonista, bautizado HA'S (quiere decir Honesto Arrepentido), alude a la hipocresía ideológica de los economistas de la Fundación Mediterránea que integraban el equipo de Cavallo: en los años previos a su nombramiento como funcionarios habían predicado en sus informes, libros y conferencias la necesidad de "transparencia en las finanzas públicas" mediante "un funcionamiento correcto del Presupuesto", porque "esto es la garantía de que el dinero de los contribuyentes no se use en forma discrecional, arbitraria ni que dé lugar a privilegios".

Pero resulta que ya como funcionarios cobraban en forma secreta los suculentos sobresueldos. Según María Julia Alsogaray, hubo ministros que se llevaron a sus casas hasta 100.000 pesos-dólares mensuales como gastos reservados. Y secretarios que cobraban 30.000 pesos-dólares por mes.

El personaje del libro de N'Haux ironiza sobre estos sobresueldos y lo llama, "el peronismo de uno mismo".

Los economistas de Cavallo fueron bautizados por los menemistas como los mormones, en alusión a su estilo de vida. Pero después, de acuerdo con el libro, los bautizaron los mormones cash.

La novela menciona la degradación de valores de todos aquellos economistas que formaron parte del gobierno y sabían de los manejos secretos de los negocios del poder y del enriquecimiento de los funcionarios (que también cobraban los sobresueldos) pero que se autojustificaban diciendo: "No existe un gobierno de ángeles."

Volanta, título y bajada: Enrique N’Haux, ex asesor del directorio del Banco Nación/ Sobresueldos: un hombre de Cavallo confiesa cómo se repartían/ Lo hace en un libro y también se lo contó al fiscal de la causa. En la novela relata cómo un cordobés del Ministerio de Economía entregaba los sobres junto a un formulario de la DGI entre directores del Nación

 Fuente: Clarín, 3/5/05