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1997, EL SENADO NO QUISO

Aquí se recuerda lo que pasó en 1997 cuando Diputados aprobó un proyecto de expropiación del peronista Eduardo Rollano y el Senado dejó pasar tres años, tras los cuales feneció la vigencia de la sanción. La Cámara alta se resistía sin que quedaran claras las razones. Una versión decía que era porque el beneficio iba a ser exclusivo para la Cámara joven.

Armando Vidal

Rescatar la ex Confitería El Molino fue siempre una intención de la Cámara de Diputados, renovada ahora con un proyecto del kirchnerista Jorge Coscia para hacer de ella un espacio cultural, previa expropiación del edificio. Pero a fines de los noventa el Senado dio una señal en dirección contraria.

Fue cuando prescindió de tratar un proyecto aprobado por la Cámara de Diputados en 1997, que también declaraba a ese lugar sujeto a expropiación pública.

El proyecto —que por esa decisión del Senado perdió su estado parlamentario— era del entonces diputado peronista Eduardo Rollano.

En sus fundamentos, la iniciativa advertía sobre los riesgos de que ese ámbito tan ligado a la política "se transforme en una cadena de venta de hamburguesas", que era la versión que circulaba hace 10 años.

No era la única, porque los legisladores de entonces también hablaban de supuestos interesados en instalar allí un apart hotel.

Ello hubiera significado la adquisición de todo el edificio y no exclusivamente de la confitería y del primer piso.

En valores de la época, la cifra por esas únicas plantas, que incluían naturalmente sus bellos salones, se estimaba en 1,5 millón de pesos o sea de dólares.

Así como el Teatro Verdi de La Boca —donde cantaron Enrico Caruso y Benniamino Gigli— fue hace diez años "el palacio del chamamé", los pisos de madera del primer piso de El Molino tuvieron para ese tiempo su propio lustre con recordadas milongas tangueras.

El proyecto de Rollano se aprobó el 9 de diciembre de 1997 y pasó al Senado, en cuya comisión de Cultura —que por entonces presidía el justicialista mendocino Carlos De la Rosa— quedó guardado en un cajón.

Ese orgullo de otra época, declarado monumento histórico, está muriendo en silencio de tanto encierro.

Una muerte lenta que empezó ante tantas manifestaciones populares de reclamos al Congreso, el mismo que quiere salvarlo si Diputados aprueba y el Senado no se opone.

Volanta, título y bajada: Desde el Congreso: buscan expropiar el edificio/ El segundo intento para recuperar la confitería El Molino/ Diputados quiso comprarla en 1997, pero el Senado guardó la ley en un cajón.

Fuente: Clarín, 26/6/06