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DESCONTROL Y DELINCUENCIA

El planteo aquí formulado es recurrente cuando la Imprenta del Congreso de la Nación cae en manos de funcionarios que incumplen sus responsabilidades al quedar sujetos a jefes de Cámara que promueven o consienten la contratación de personal no idóneo o que realiza otras tareas al servicio del político que las paga por esa vía. En medio de descontroles se produjo a fines de la década del noventa una situación de mayor gravedad que es la que aquí se comenta. Clave es el papel fiscalizador de la Asociación del Personal Legislativo, el gremio mayor de los trabajadores del Congreso, que cuando no lo ejerce viola su deber de velar por el cumplimiento de la ley 24.600 (Estatuto del Personal). 

Por Gabriel C. Salvia (*)

El presidente provisional del Senado de la Nación Argentina, Juan Carlos Maqueda, denunció el pasado lunes 29 de julio (2002) ante la Justicia penal una serie de maniobras ilícitas por tres millones de dólares que habrían sido llevadas a cabo por personal de la Tesorería y la Contaduría de la Imprenta del Congreso entre 1995-1999. De acuerdo a la información publicada por algunos medios periodísticos, entre otras maniobras ilícitas, la Imprenta cobró dinero en efectivo y entregó recibos "mellizos" con la misma numeración oficial pero por un valor bastante inferior al real.

Pero además de estos actos de corrupción generados por las facultades arbitrarias de los funcionarios públicos, la Imprenta del Congreso Nacional es uno de los ámbitos predilectos del empleo político en el Poder Legislativo y una muestra de la irresponsabilidad de los legisladores que aprueban cada año el presupuesto de una actividad innecesaria.

Vale la pena recordar que durante la presidencia de Fernando de la Rúa se propuso disolver la Imprenta del Congreso y que ello generó el rechazo de esta iniciativa por parte de muchos legisladores que así lo expresaron mediante proyectos parlamentarios. Pero luego, ese mismo Poder Ejecutivo contradijo esa decisión al incluir a la Imprenta en el Presupuesto Nacional del año 2001, en el cual se redujo el gasto de la misma a un poco más de la mitad pero manteniendo su existencia.

La creación por ley de la Imprenta del Congreso Nacional fue en su momento un error, pues sus tareas pueden ser realizadas por el sector privado mediante un previo proceso de licitación pública, lo cual abarataría costos -especialmente laborales- y evitaría casos de corrupción.

Ahora, con la aparición de internet la tarea de impresión de publicaciones oficiales es totalmente innecesaria, pues pueden ofrecerse en los sitios web, ahorrando costos y ofreciendo en un tiempo mucho más breve la información legislativa.

De esta manera, en lugar de 502 empleados permanentes que representarán para el contribuyente en el corriente año un costo de $ 13.183.000, podría ser -en cambio- el personal de Mesa de Entradas de cada Cámara el cual directamente distribuya toda la información ingresada contando para ello con unos muy pocos empleados dedicados a la tarea de programación.

Así, la información legislativa estaría rápidamente disponible por Internet y para aquellos que no pueden acceder a una computadora y/o impresora quedaría la opción de solicitar la publicación parlamentaria de su interés en el servicio de atención al ciudadano del (edificio) anexo del Congreso, para lo cual se podrían utilizar parte de los $ 339.000 que actualmente percibe la Imprenta en concepto de Bienes de Consumo.

* Una empresa pública

 La Imprenta del Congreso Nacional tenía 204 empleados en el año 1954, pasó a tener 230 en 1960, tuvo 850 entre 1993 y 1996, y se redujo su personal a 790 en 1997 -incluyendo 755 permanentes y 35 transitorios-, luego a 782 en el 2000, y siguió bajando a 650 en el 2001 y finalmente a 502 -todos ellos permanentes- en el año 2002.

La descripción de este programa presupuestario correspondiente al Poder Legislativo, señala que "La relación que tiene este programa con los planes y las políticas del gobierno nacional, es la publicación de toda la actividad parlamentaria, para que el público se informe sobre el tratamiento de los distintos proyectos enviados por el Poder Ejecutivo, y acerca de diferentes temas atinentes a su función de gobierno, y los producidos por el propio Poder Legislativo a través de los legisladores".

Para el corriente año, la Imprenta dispondrá de un presupuesto de $ 14.003.000.- y entre sus objetivos también se incluyen "la edición de todas las publicaciones parlamentarias y de otras reparticiones nacionales, que deben ser entregados en tiempo y forma", recordando sobre esto último que el Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados llegó a tener un atraso de dos años en su impresión.

La Imprenta del Congreso realiza las siguientes publicaciones parlamentarias: el Boletín de Asuntos Entrados, el Trámite Parlamentario, el Orden del Día, Gaceta Legislativa y Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados; y el Diario de Asuntos Entrados, el Orden del Día, y el Diario de Sesiones del Senado de la Nación. Esta imprenta también edita otras publicaciones oficiales como los Mensajes Presidenciales ante la Asamblea Legislativa y la Memoria Detallada del estado de la Nación, pero también atiende pedidos de legisladores y empleados del Congreso Nacional para imprimir desde libros hasta participaciones de casamientos.

* Un reducto de "noquis"

"...Desabastecimiento de materias primas, falta de reequipamiento (las 17 linotipos databan de 1919 y 1924, la rotativa era de 1923 y la mayoría de las máquinas encuadernadoras provenían de 1927 y 1948), falta de personal idóneo y falta de racionalización de la estructura orgánica, a lo cual se sumaba que de las 100 últimas incorporaciones sólo el 15 ó 20 por ciento era personal gráfico".

Esta era la descripción que hacía de la Imprenta del Congreso en 1991 uno de sus directores y que aparece publicada en el libro El Congreso en la Trampa del periodista Armando Vidal.

Este director de la Imprenta del Congreso Nacional fue obligado a jubilarse por presión política luego de manifestar que "Esta imprenta me la convirtieron en un aguantadero político".

Debería estar muy claro que los objetivos presentados en el presupuesto nacional no sirven para justificar la existencia de la Imprenta del Congreso. Por eso, al plantear disolverla no sólo se trata de realizar una asignación más eficiente del gasto público, sino también terminar con uno de los principales reductos de "noquis" y corrupción en el Congreso Nacional.

(*) Director Ejecutivo de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre (www.atlas.org.ar) y autor del informe "La reforma del estado en el Congreso Nacional".

Título:Imprenta del Congreso: Un reducto de Ñoquis...y corrupción

Fuente: elchenque.com.ar 31/7/02