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LA JOYA DEL CONGRESO EN SU PROPIO CENTENARIO

La Dirección de Información Parlamentaria de la Cámara de Diputados, creada un 30 de diciembre, cumplió 100 años. Aquí se resalta su importancia y se advierte acerca del riesgo de la indiferencia de las autoridades.

Por Armando Vidal

El 30 de diciembre de 2013 la Dirección de Información Parlamentaria –joya del Congreso de la Nación- cumplió 100 años y la Cámara de Diputados, su mentora, parece que no se enteró. Extraño pero normal.

 

La idea surgió de la experiencia del entonces secretario de la Cámara, Dr. David Zambrano.

El proyecto de resolución fue del diputado Luis Agote, el mismo afamado médico e investigador que en 1914 -9 de noviembre- demostró con la primera transfusión de sangre, tal como hoy se la conoce, que el citrato de sodio evitaba su coagulación una vez extraída.

Su aporte fue un hito en la historia universal de la medicina, de particular importancia en ese mismo momento en Europa, a tres meses de iniciada la Primera Guerra Mundial que se extendería cuatro años.

Dos veces diputado y también senador bonaerense, Agote había nacido en Buenos Aires en 1869, donde también falleció en 1954.

Fue un legislador muy activo, entre sus iniciativas sobresale la creación de la Universidad Nacional del Litoral, la anexión del Colegio Nacional de Buenos Aires a la UBA y la creación del Patronato Nacional de Menores.

Sabía de la importancia que tenía comenzar concentrar, sistemática y ordenadamente, la información clave para los legisladores, así como la propia obra de cada uno de ellos, a modo de un archivo específico.

El hecho que la iniciativa se haya presentado en fecha tan insólita sugiere que sus impulsores quisieron que naciera sin más demoras ese mismo año.

Lo cierto es que ello conspiró para cada celebración con que la DIP festejó un aniversario destacado, tal como sucedió ahora con el centenario.

Lo único que se publicó fue una carta en La Nación de un lector documentado el mismo 30 de diciembre.

Información Parlamentaria es un centro de información y asesoramiento de Diputados para quien requiera sus servicios.

Así de simple.

Incluyendo en el cometido, a quien llame por teléfono y requiera un dato. Sólo reclama tiempo porque cada consulta puede derivar en la presentación de un informe impreso, lo que exige primero una búsqueda minuciosa.

Tarea de técnicos que, encima, es gratuita.

Los grandes estudios de abogados, agradecidos.

El campo que abarca es tan amplio como su historia porque comprende legislación nacional y provincial, proyectos en ambas Cámaras, legislación y documentación extranjera, antecedentes bibliográficos y hasta documentación periodística específica, entre otros cometidos.

Un legislador que no haya consultado o no se haya interesado en la labor de la Dirección de Información Parlamentaria es como si no existiera. O sea se trata de alguien que no merece estar en el lugar que ocupa.

No sólo hay que conocer esa dependencia sino también defenderla a partir de que se aprenda a valorar su labor.

La ignorancia es la hermana de algunos malos políticos.

Gente de paso por el Congreso que si deja estela es la de los malos recuerdos. Y como el poder en la Argentina no requiere otra condición que la capacidad o suerte para alcanzarlo, a un mal presidente o una mala vice presidenta de la Cámara de Diputados se le puede ocurrir que hay que sacarle más espacio a esa dirección o enviarla a algún confín del edificio anexo para borrarla del Palacio.

En la Dirección de Información Parlamentaria hay personal calificado: abogados, contadores, sociólogos, traductores, etc., por cuyas manos pasan registros desde 1853.

El Dr. Juan Luis Amestoy, su último director (cargo hoy vacante) informó que desde 1983 fueron más de 90 mil los documentos informatizados al igual que se lo hizo con las normas (leyes, decretos, resoluciones y decisiones administrativas) a lo largo de estos treinta años de democracia.

Todo indica que a partir de febrero se comenzará a definir de qué modo Diputados habrá de celebrar el centenario de esta Dirección, acontecimiento que no debe pasar inadvertido.

Sería desaprovechar la oportunidad de exaltar una obra digna de aplauso.

Al presidente de la Cámara, el kirchnerista bonaerense Julián Domínguez, no se le puede escapar ese golpe de suerte que le da el calendario.

Esperemos.

En tanto, para los trabajadores y autoridades de la Dirección de Información Parlamentaria, vayan las felicitaciones de este viejo cronista parlamentario que siempre los tiene presente.