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SÍ, LA JOYA DEL CONGRESO

Lo bueno hay que resaltarlo para estímulo de lo buenos empleados y funcionarios, que son lo que resisten ante cada persistente oleada de lo malo en el Congreso de la Nación y en los otros poderes de la República, al margen de las ideologías. Las autoridades deberían saberlo. Insistamos en la importancia de defender lo valioso y necesario, noble misión de todo periodista.

Por Armando Vidal

La Dirección de Información Parlamentaria es la joya del Congreso de la Nación, un brazo imprescindible para la labor hacia adentro y la mejor cara hacia afuera que puede ofrecer el Parlamento argentino. En base a todos estos años de hurgar en los meandros de la información, este periodista podría asegurarlo.

Asegurar que cada vez que un colega, legislador, asesor o empleado ha requerido un dato ante el mostrador -que en el Congreso del Centenario soñaron los diputados David Zambrano y Luis Agote, creadores de ese servicio-, allí en el segundo piso del Palacio, lo único que pudieron haber en todo caso lamentado es el tiempo que demanda la búsqueda, la mayor parte de las veces de rápida resolución.

Muchos organismos públicos, consultores, ONGs, investigadores, empresas y grandes estudios que requieren esa información volcada en archivos de vieja usanza y en los modernos computarizados no deben invertir otra cosa que una espera equivalente a un previo requerimiento por escrito.

Conocimiento, formación y cordialidad distinguen a cada miembro de ese ámbito sin espacio en el segundo piso, a veces acorralado por la incomprensión de la importancia de su obra por parte de algún pasajero ocasional de bancas y en ciertas ocasiones, además, de estrados del pasado.

En su libro El Congreso en la trampa, el autor agradeció “a los trabajadores y funcionarios que dignifican al Congreso y a todo el personal de Información Parlamentaria”, como en alguna ocasión también lo hizo en el diario en el que escribió toda su vida.

Lo vuelve hacer ahora en Congreso Abierto porque la República soñada está allí, en esos trabajadores profesionales, en esos custodios de la historia, en esa guía hacia el mañana de todos los días.