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RAZONES DEL TRASPIÉ

El fracaso de la ley gremial que propiciaba lo precipitó el propio Gobierno y el endeble papel del bloque de senadores del radicalismo al no sostener con la firmeza que correspondía que estaba cerca un acuerdo con el peronismo en esa misma Cámara. Desde la Casa Rosada miraban a Vicente L. Saadi, que buscaba un arreglo que pasara por él pero estaba al margen de las negociaciones y, además, los operadores gubernamentales se olvidaron de Elías Sapag, el senador, que no era como su hermano Felipe, el gobernador en ese momento de Neuquén, amigo de Alfonsín.

Por Armando Vidal

El rechazo a la ley sindical en el Senado fue el remate de una larga partida en la cual los radicales no jugaron bien la apertura ni el final, para decirlo en la jerga del ajedrez. El complejo trámite deja varias lecciones que deberán ser tomadas en cuenta en el futuro, según admiten portavoces del oficialismo.

La discusión de la ley tuvo dos instancias bien definidas: en Diputados el planteo radical fue de fuerza para preservar el carácter intervencionista del Ministerio de Trabajo, justificado por los portavoces del Gobierno en la necesidad de socorrer a las bases contra la muralla de la vieja dirigencia de la cual siempre receló que tuviera una sincera vocación democratizar a los gremios. (…).

En el otro capítulo, el del Senado, avanzó en el campo de las coincidencias a partir de la posición del Movimiento Popular Neuquino –árbitro involuntario en la cuestión- que basó sus esfuerzos en la necesidad de lograr un despacho único y fomentó la necesidad de dar un preponderante espacio a la justicia electoral como garantía de ecuanimidad y distancia entre Gobierno y dirigencia tradicional.

El peronismo recogió esas ideas y desde una posición de flexibilidad encaró las negociaciones con el radicalismo.

Fueron casi incontables los encuentros entre Oraldo Britos (PJ, San Luis), titular de la comisión de Trabajo y Previsión, y Luis Brasesco (UCR, Entre Ríos), vicepresidente.

El martes 28 las partes intervinientes con el apoyo de los restantes bloques anunciaron las bases de una armonía que preanunció el hallazgo de un entendimiento para el despacho único.

 Una semana después, en un acto que varios senadores radicales reconocieron como un error, el oficialismo entregó a los justicialistas un memorando preparado en el Ministerio de Trabajo y cuya única finalidad era reforzar las argumentaciones de los senadores de la UCR en la instancia clave.

La crudeza del impacto que acusaron los peronistas reveló la sorpresa que tenían. El sapagismo también se sumó a ese estado de ánimo.

“Fue un paso en falso” reconoció un senador de la segunda minoría.

 Título:  Razones del traspié (con los cortes señalados), 

 Fuente: Clarín, 15/3/84.