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SUEÑO FRUSTRADO

Un decreto de 1989 primero y mucho después una ley pusieron fin a la existencia legal de la imprevista y para muchos improvisada apuesta de trasladar la Capital Federal. Otra vez será.

En base a un proyecto del presidente Raúl Alfonsín, el Congreso de la Nación aprobó el 28 de mayo de 1987 el traslado de la Capital Federal.

El sector elegido fue el área de las actuales ciudades de Viedma y Guardia Mitre en la provincia de Río Negro y Carmen de Patagones en la provincia de Buenos Aires, respectivamente. Dos geografías diferenciadas y separadas y unidas al mismo tiempo por el río Negro, que atraviesa el área hacia su desembocadura en el mar.

Ese sería el lugar donde deberían constituirse las sedes de los poderes de la República una vez cumplido el artículo 5° de la ley referido a la habilitación de los ámbitos correspondientes. En tanto, el artículo siguiente determinaba que la ciudad de Buenos Aires continuaría siendo capital de la República.

La ciudad que había cumplido 420 años de su segunda fundación iba a constituirse con sus límites actuales en una nueva provincia, lo cual implicaba que a la provincia de Buenos Aires no le sería devuelta la superficie arrancada con sangre en 1880 para la instalación de la actual Capital.

Este traslado con el que soñó Alfonsín quedó sin efecto por decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 1.256 del 20 de noviembre de 1989, luego, ratificado por una ley sin debate.

Fuente: viajoporargentina.com/capital/historia