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RADIOGRAFÍA DE UN CIPAYO

Esta radiografía de un cipayo (*) está dedicada a Álvaro Alsogaray, ministro de Economía de dictaduras militares y en democracia condicionada en el gobierno de Arturo Frondizi, finalmente derrocado (1958/1962). También integró el gobierno de Carlos Menem (encargado de deuda externa), igual que la corrupta de su hija. 

Por Roberto Baschetti 

Quienes puedan hojear la revista Continente N° 19 de octubre de 1948, van a llevarse una sorpresa. Encontrarán una foto del capitán ingeniero Alvaro Alsogaray asumiendo el cargo de nuevo presidente de la Flota Aérea Mercante Argentina, acto presidido por el secretario de transportes del gobierno peronista Juan Francisco Castro. Atrás de ambos, resalta sobre la pared una foto del presidente constitucional Juan Domingo Perón con el bastón de mando y la banda presidencial.

Este relato viene a colación porque Alsogaray en declaraciones a Clarín/Suplemento Zona del 27/6/99 afirma que siempre defendió las ideas liberales y combatió al peronismo. Será el propio Perón quien aclare lo sucedido, cuando le recomendaron a Alsogaray para el cargo, un poco antes de poner en funcionamiento el aeropuerto de Ezeiza: “El hecho de que ostentara el grado de capitán ingeniero debía haberme servido de advertencia. Era capitán de un ejército dónde, con un poco de buena salud y cuidado de no pelearse con nadie, se
llega general. O a ingeniero militar, con algunas materias más y saber algo de aritmética. Pero me aguanté y le di la oportunidad. Tuve que sacarlo a empujones por los desastres que cometió”.

Esa fue la cuenta inicial de un rosario de desaciertos y chanchullos que siempre lo posicionó en el campo de la oligarquía y el imperialismo y le permitió abrochar muy buenos negocios, como a continuación veremos, muchas veces a expensas de ese Estado Nacional que se ocupaba por combatir como demonio de todos los males, intentando por todos los medios achicarlo, asfixiarlo y fundirlo.

Debe reconocerse que como cadete del Colegio Militar fue el mejor. Durante tres años consecutivos fue abanderado del instituto y sus superiores lo juzgaban como uno de los más brillantes alumnos. Como cadete participó de la columna militar del general Uriburu, que el 6 de setiembre de 1930, derrocó al gobierno de Yrigoyen. Eso si, iba apoltronado en el sidecar de una motocicleta, debido a que tenía un pie fracturado.

Luego vendrá la creación de dos empresas suyas en 1942. Una de ellas, “Sfredo y Paolini Fábrica Argentina de Aviones” en Morón, abastecía el taller aeronáutico de Quilmes cuando él era su jefe como militar. También de esa época data su viaje a EE.UU. para comprar aviones DC-3 de rezago a 15.000 dólares cada uno, que vaya uno a saber porque misterio de la alquimia, en Buenos Aires ya valían 150.000 dólares la unidad. Después abandona la carrera militar.

Con la cruenta llegada de la Revolución Fusiladora en 1955, fue primero subsecretario de Comercio con Eduardo Lonardi y desplazado éste de la primera magistratura por los sectores más gorilas y antiperonistas, pasó a desempeñarse como ministro de Industria y Comercio con Pedro Eugenio Aramburu.

Entre otros negocios poco claros, se aseguró el control de la Financiera e Industrial del Paraná S.A. firma a la cual le otorgó desde la
función pública la importación de 10 millones de pies cuadrados de pino Brasil, luego de liquidar la empresa Cifen S.A. que monopolizaba hasta entonces la importación del pino. Siempre en esa estrategia, adquirió cerca de Rosario el aserradero más grande la zona, con puerto propio inclusive.

Meses después, cuando los ferrocarriles argentinos debieron comprar 12.000 boggies, la secretaría de Alsogaray dio preferencia a una licitación más cara, perjudicando al Estado argentino en seis millones de dólares. A raíz de este y otros episodios, Alvaro Alsogaray fue forzado a abandonar la función pública por segunda vez en poco tiempo.

Paralelamente en 1958 tentó suerte en las elecciones presidenciales de ese año. Sacó menos del 1 (uno) por ciento de los votos. A la reunión constitutiva de “su” Partido Cívico Independiente (PCI), en septiembre de 1956, asistieron entre otros, los gerentes de Standart Oil, Standart Electric y General Electric. Dicha convención estuvo presidida por Mr. Henry Arnold, presidente de Squibb (y
léase bien) jefe de la CIA en la Argentina.

La proclama de lanzamiento del PCI no tiene desperdicio: “Luego de un largo proceso, la República ha logrado su liberación y hoy se ve abocada a la tarea de consolidar los derechos individuales y sociales, restaurar la justicia y el derecho y emprender la obra de reconstrucción económica y moral”.

La realidad, lejos de estas frases altisonantes, nos demostraba a un elenco gobernante, jaqueado por la Resistencia Peronista, que como escarmiento generaba los fusilamientos de junio de 1956, llenaba las cárceles de trabajadores y militantes peronistas y a nivel económico adhería al Fondo Monetario Internacional.

* En el gobierno de Frondizi

Con Frondizi en el gobierno, reaparece Alsogaray, ahora como ministro de Economía; un cargo clave en el que lo depositan sus amigos de adentro y de afuera. Es la época del Plan CONINTES y de una frase que lo hará famoso en las revistas y programas de radio humorísticos: “Hay que pasar el invierno”. Ya pasamos varios... tratando de subsistir.

En este nuevo cargo ministerial, fue gestor de la Compañía Argentina de Electricidad (CADE). Junto a Federico Pinedo -otro gurú de los círculos financieros (NdE: el abuelo del ex diputado, senador y presidente de la Nación por unas horas en el 2015) - y como tal intervino en la revalorización de los bienes de esa empresa; es decir, tuvo participación activa y decisiva en la decisión del gobierno frondizista de perdonarle la deuda de 2.000 millones de pesos que el pulpo eléctrico tenía con el Estado lo que hubiera permitido que pasara directamente al patrimonio nacional.

Alsogaray contribuyó desde el poder ministerial para que el servicio eléctrico que Agua y Energía prestaba a catorce partidos del Gran Buenos Aires, fuese dado por SEGBA, la antigua CADE. Alsogaray fue generosamente retribuido, a medidos de 1959, cuando SEGBA
colocó el 15 por ciento de sus seguros en la Universal S.A., empresa de......Don Alvaro Alsogaray.

Otro negociado de Alsogaray le costó el puesto.

Como ministro le otorgó un crédito de 400 millones de pesos a la empresa aérea Trascontinental. Casualmente, apenas recibido el dinero, dicha compañía quebró, pero muy previsora, con anterioridad, había vendido todos sus aviones a la California Eastern. En abril de 1961, Frondizi le pidió la renuncia a Alsogaray.

En marzo de 1962 Frondizi es desalojado por los militares que ponen en su lugar al escribano José María Guido (NdE: entonces titular del Senado de la Nación, tras la renuncia a poco de asumir del vicepresidente Alejandro Gómez, compañero de la fórmula que encabezaba Frondizi y gana las elecciones en febrero de 1958).

En este nuevo gabinete, nuevamente Alsogaray es nombrado ministro de Economía desde abril a diciembre de ese año. De esa época son los empréstitos Nueve de Julio, una especie de bono ajustable con el que se pagaba parte de los sueldos de la administración pública. Como se ve, (Carlos) Ruckauf no va a inventar nada nuevo (NdE: alusión al entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires y a los "patacones" de su gestión.

Lobbista empedernido, pero siempre cuidando las formas, Alsogaray en octubre de 1964 hace llegar un memorándum a un poco más de una docena de presidentes de sociedades anónimas, que constituye un verdadero estatuto secreto de cómo actúa un grupo de presión. El memo era “estrictamente confidencial” pero se filtró en los medios.

En uno de sus puntos exige: “revisión y adaptación de la doctrina y establecimiento de los medios para difundirla y transferencia de esa doctrina a la opinión pública con sentido político trascendente. Preparación de equipos de especialistas para funciones de gobierno, tanto en lo exclusivamente técnico como también en lo político, incorporando principalmente a elementos jóvenes con base adecuada”, un largo trabajo de zapa que sigue hasta hoy en día.

* Con Onganía, otra vez

Tras el golpe de 1966 que derroca al presidente (Arturo) Illia, el general  (Juan Carlos) Onganía designa a Alvaro Alsogaray embajador extraordinario y plenipotenciario en Washington, cargo en el que perdura hasta 1968. Nunca me quedó claro si era el representante argentino en Washington o el representante yanqui ante nuestro país.

Para ese entonces, 1968, hubo una campaña oficial del gobierno para fomentar las construcciones navales, y Alvarito, ni corto ni perezoso,
ingresó con sus relaciones y contactos a Astilleros Alianza. La misma empresa que generosamente dice haber pagado medio millón de pesos a María Julia, su hija, como asesora ingeniera. (Ver Página 12, del 6/7/2000. Al respecto María Julia deberá explicar y justificar ante la justicia como hizo fortuna en la gestión publica: cuando ingresó en 1989, declaró un patrimonio valuado en 300 mil dólares, cuando se fue diez años más tarde, dicho patrimonio era de 2 millones y medios de dólares).

Para 1971 se conoce una declaración de la embajada peruana en Río de Janeiro; en la que acusa a Alsogaray de servir a los grandes monopolios en perjuicio de los intereses nacionales de Argentina, Brasil y Perú.

Visionario como pocos, Alsogaray, declara a Crónica del 6/11/72, “Que Perón está confundido y no volverá a la Argentina”: once días más tarde Perón estaba en Ezeiza y el pueblo movilizado se empeñará en rescatarlo de las garras militares gorilas de (Alejandro Agustín) Lanusse & Cía.

En las elecciones del 11 de marzo de 1973 que darán el triunfo electoral al FREJULI (Frente Justicialista de Liberación Nacional), Alsogaray, intentará estructurar un nuevo partido de derecha y liberal: Nueva Fuerza. Para ello contará con mucho dinero y muchos medios a su disposición, que se traducirán en una desorbitada campaña publicitaria. Sacará solamente 251.000 votos, el 2 por ciento del electorado.

De 1973 a 1976 combatió desde cuanta tribuna pública dispuso, al peronismo (según él causante de todos los males en Argentina) y con el golpe militar del 24 de marzo de 1976 comenzará una prédica con el fin de extirpar la doctrina peronista del cuerpo de la Nación. Así es que puede leerse en La Prensa del 16/1/77 una larga editorial de su autoría, donde afirma que: “el enemigo es el sistema estatista, intervencionista, desarrollista e inflacionario implantado por Perón en 1946 y que fue mantenido (hasta ahora) con sólo diferencias de grado...”.

Curiosa aseveración de Alsogaray, si se tiene en cuenta que en las últimas tres décadas a esa fecha, por el Ministerio de Economía en diferentes funciones, se sucedieron él mismo (tres veces), (Adalbert)  Krieger Vasena, (Roberto) Alemann, (Jorge) Whebe, (José Alfredo) Martínez de Hoz y (José María Dagnino) Pastore (dos veces) y una vez (Federico) Pinedo, (Eugenio) Folcini, (Roberto) Verrier, (Carlos) Coll Benegas, (Eustaquio) Méndez Delfino, (Carlos) Moyano Llerena, (Cayetano) Licciardo, (Celestino) Rodrigo y (Lorenzo) Sigault.

Sus apellidos me eximen de comentarios. (NdE: los respectivos nombres fueron agregados por el editor, para ahorrarle tiempo a periodistas apurados).

* En democracia

Con la vuelta de la democracia en 1983, con otro partido de su creación, la Unión de Centro Democrático (UCeDé), se asegurará un puesto como diputado en Capital Federal. Y en 1989 con la llegada del menemismo al gobierno, como diría el querido Roberto Galán: “¡Se ha formado una nueva pareja!”.

El gorila de siempre con el converso y traidor de ahora.

En el país se ha producido una revolución mental y Menem la ha producido con las designaciones y con sus discursos ante la Asamblea Legislativa y la Bolsa de Comercio, dijo ayer el diputado de la UceDé y asesor presidencial”. (Clarín, 30/7/89).

Si, leyó bien, en la Bolsa de Comercio....

Casi un año más tarde, en pleno desarrollo menemista, (Ámbito Financiero, 1/6/90), titulará: “El profesor Alsogaray le puso un 10 al programa económico”.

El mismo programa cuyas secuelas llevan hoy a la pobreza y a la marginación a millones de compatriotas. Hay una frase de Alsogaray que hará historia: “Combatí a Menem porque parecía peronista” (Los Periodistas N° 17, 2° quincena junio 1990). A confesión de partes, relevo de pruebas, diría un abogado....

Su ideología cavernícola es un sello de distinción en Alsogaray. Antes que comenzará el juicio a las juntas militares, públicamente desautorizó a la CONADEP y afirmó muy suelto de cuerpo que los desaparecidos o murieron en combate o estaban a salvo en el extranjero preparándose para volver a combatir.

Se sabe que sus contactos con los servicios siempre fueron motivo de largas charlas o discusiones en los corrillos políticos. En su despacho
privado para asesorar empresas, en la sala de espera, puede aún hoy observarse un cenicero con un ancla y una leyenda: “Inteligentia poentia est” (Inteligencia es poder). Fue un obsequio que recibió del Servicio de Inteligencia Naval, uno de los dos grupos de marinos que regenteaba el Centro Clandestino de Detención de la ESMA.

A veces uno esta tentado a pensar que este Alsogaray es la oveja negra de la familia, pero rápidamente ese pensamiento queda pulverizado cuando arriban a la memoria las imágenes de Maria Julia, su hija, como vimos, sin ir más lejos. O de Alvarito, su hijo, un simulcop sin las luces de su padre.

¿Por qué afirmo esto? Porque en esta familia de prosapia y linaje, también hubo, hay, patriotas. Veamos: el bisabuelo del capitán ingeniero, Álvaro José (1811/1879), fue secretario del Almirante Brown, guerrero de la campaña contra el Brasil y defensor de la Vuelta de Obligado ante el avance prepotente de franceses e ingleses, las dos potencias de la época.

También Alsogaray tiene dos sobrinos, hijos de Julio Rodolfo (su hermano), general que llegó a ser comandante del Primer Cuerpo de Ejército y que desde ese cargo intimó a Illia para que abandone la primera magistratura en 1966.

Bueno, decía de sus sobrinos. Uno Juan Carlos (El Hippie) murió como militante peronista y montonero combatiendo al ejército de ocupación en Tucumán, el 23 de febrero de 1976.

Su hermano, Julio, militante de la misma organización, debió autoexiliarse para salvar su vida y de él voy a contar algo que seguramente no hubiera querido que se sepa, por su modestia y su nobleza innata.

Julio estaba en la parte de finanzas de Montoneros y en un momento, cercado, perseguido, escondido, tenía consigo una suma muy importante de dinero que era de la organización, su ámbito estaba diezmado, hubiera sido muy fácil “guardarse ese vuelto”, nadie se hubiera enterado, pero en cambio la contabilizó, la preservó, la escondió, inclusive llegó a dormir con ella debajo de su cama y cuando las cosas se normalizaron un poco, entregó la totalidad de la suma a sus superiores en la orga, sin que faltara ni un solo centavo.

Por eso, teniendo estos ejemplos en la familia, Don Alvaro eligió el camino equivocado. Y como diría “Antídoto” (un compañero que escribía con ese seudónimo) en Patria Grande N° 1 de julio-agosto de 1968: “Alsogaray es el prototipo y el representante de ese sector de la burguesía argentina cuya actividad es la especulación, cuyo cerebro reside en los bolsillos y cuyo patriotismo se asila en algún banco suizo (...) Si cuando muere un gran hombre se iza la bandera a media asta, habrá que inventar un mástil y medio para que los colores argentinos flameen bien alto el día que muera Alvaro Alsogaray”.

(*) Cipayo: Soldado indio al servicio de una potencia europea. Así gustaba llamar Perón a los vendepatria. 

Título: Radiografría de un cipayo

Fuente: http://www.robertobaschetti.com/pdf/alsogaray.pdf

Fecha: Julio de 2001

NdE: Alvaro Alsogaray murió el 1 de abril de 2005, a los 92 años. Su hija María Julia murió el 24 de septiembre de 2017, a los 75 años. Por corrupción comprobada en ejercicio de sus funciones públicas en el gobierno de Carlos Menem (1989/1999), fue condenada en 2004, 2013 y 2014 en tres juicios con once años de cárcel en total.  Pasó 22 meses en una prisión común y otros 18 con arresto domiciliario. Perdió su casona en Recoleta y por estafa al fisco fue obligada a pagar cerca de un millón de dólares.