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ALGUIEN TIENE QUE CEDER EN EL SENADO

Un senador por Neuquén, que responde al gobernador peronista del MPN Jorge Sapag, el hijo de Elías y el sobrino de Felipe y dos senadores de Tierra del Fuego, alineados con la gobernadora socialista Fabiana Ríos, no se sumaron a la ofensiva opositora en la Cámara alta, del mismo modo que el riojano Carlos Menem por razones que sólo él sabe y calla. Esto fue lo que pasó ese miércoles 7 y seguirá pasando si alguien no cede.

Por Gustavo Ybarra

Como en el título de la película interpretada por Jack Nicholson y Diane Keaton, en el Senado Alguien tiene que ceder para que de una vez por todas el Congreso, que la gente conformó con su voto, pueda volver a funcionar. Esta es la única fórmula posible para desempantanar un conflicto institucional que roza el escándalo y que ya se ganó con creces el calificativo de papelón político.

Es que en esta mala comedia de enredos las responsabilidades son compartidas, aunque en los hechos aparezca el oficialismo como el principal responsable de los sucesivos fracasos del Senado en reunir quórum. La oposición, por lo pronto, tendrá que aceptar que los 37 votos que reunió el 3 de marzo último, cuando impuso su criterio en el reparto de poder en las comisiones, fueron el resultado de un juego de ambiciones personales que ahora se ha convertido en un espejismo y que, por lo tanto, no podrá imponer por la fuerza del número la agenda de temas de la Cámara alta.

El kirchnerismo, en tanto, tendrá que aceptar que la obediencia debida a la Casa Rosada debe tener un límite, que es el de la responsabilidad institucional de los mandatos que juraron cumplir, y que no puede apostar hasta el fin de los tiempos a mantener cerrada la Cámara alta, y por lo tanto al Congreso, para evitar que el Gobierno enfrente el resultado de las elecciones legislativas del 28 de junio último, que le hicieron perder las amplias mayorías que tuvo durante seis años en ambas cámaras parlamentarias.

En el medio de estas dos posturas hay una zona gris por la que navegan algunos legisladores que también tendrán que blanquear ante la sociedad las razones de su conducta.

El primero de ellos es Carlos Menem, cuyas ausencias son cada vez más injustificadas. Tanto es así que ayer el riojano no dio ninguna explicación de su faltazo, dando luz verde a las especulaciones que corren sobre un acuerdo político con la Casa Rosada a cambio de protección judicial en una de las causas que lo tienen como protagonista y que en los últimos días han resucitado algunos jueces.

También tendrán que dar explicaciones los senadores María Rosa Díaz y José Martínez (ambos de Tierra del Fuego) y Horacio Lores (Movimiento Popular Neuquino). Niegan ser oficialistas, pero juegan con las mismas reglas que la Casa Rosada, boicoteando las sesiones.

El costo de esta falta de humildad lo paga, en definitiva, la sociedad, que asiste sin entender a una película que se repite todas las semanas y empieza a aburrir.

Título: Alguien tiene que ceder

Fuente: Texto especial para lanacion.com, 8/4/10.